Es
tanta la consulta que hay en la unidad y el personal es tan limitado
que siempre se vive en un equilibrio crítico. Todo está bien mientras no
haya pacientes graves, pero llega un accidente de tránsito con dos o
tres lesionados y todo el personal tiene que estar destinado a
atenderlos a ellos. Y el resto espera, entonces ahí vienen los reclamos,
las agresiones verbales, los insultos, hasta las agresiones físicas,
como ocurrió el sábado en la noche. La gente es irrespetuosa, no acepta
razones y quiere todo de inmediato”.
Estas
fueron parte de las declaraciones que realizó a Diario El Pingüino el
doctor y ex jefe de la Unidad de Emergencia del Hospital Clínico de
Magallanes, Ignacio Iñiguez respecto de la situación diaria que se vive
en dicha área del recinto.
Un
aumento de más de un 100% en el número de pacientes que se acerca hasta
Urgencias del hospital, se experimenta en esta época del año. La
principal razón es el incremento de las enfermedades respiratorias ad
portas del final del invierno. Por esto, las últimas semanas se ha
experimentado un aumento en los tiempos de espera para poder acceder a
atención médica y la molestia se ha hecho notar entre los usuarios.
Sin
embargo, más allá de la contingencia, tanto médicos como pacientes
aseguran que constantemente existe una tensa relación entre ambas
partes, que con el tiempo se ha puesto más delicada.
Desde
la trinchera de los médicos, la mala relación surge de que los usuarios
del sistema no comprenden que si no tienen una patología de atención
urgente tendrán que esperar probablemente por horas antes de que lo
atiendan.
Desde
la vereda contraria, el problema tiene que ver con la falta de personal
y con la atención poco amable de los médicos. A pesar de que no
justifican la violencia con que Iñiguez asegura que se los ha tratado,
sí comprenden el enojo de algunos usuarios.
“Hay
doctores que son un asco. Me tocó ver cómo uno hacía llorar una señora
con palabras hirientes e ironías, un estúpido abusivo. La verdad esos se
merecen su buen combo en hocico por atorrantes y desalmados”, manifestó
Yessenia Oyarzun.
“Un
día llegué con mi mamá a las 12 horas. A las 16.00 o 17.00 horas nos
dijeron que no iban a atender sino hasta las 20.00 porque los médicos
estaban atendiendo gente con paro cardiaco. Y no habían más médicos. Mi
mamá tiene el pie con los tendones cortados .No fue resfrío”, aseguró
Miriam Maldonado.
“Tampoco
justifico la violencia, pero una vez me tocó un turno endemoniado y yo
con cálculo renal que casi moría del dolor. Si me hubiese sentido mejor,
su buen combo en el hocico al médico que me atendió y a todos los que
veían películas y reían en su sala al lado de la de tratamiento. Todo
mal, creo que los médicos jóvenes llegan con buenas intenciones pero se
contagian rápido de la mala onda de los más antiguos”, agregó Carolina
Sierpe.
Sin embargo, a través de las redes sociales, algunos pacientes también defendieron la labor que se realiza en el recinto.
“Pero
tampoco existe cultura de urgencia parece???…. La mayoría de las
personas van por dolencias de días o meses y quieren pasar de inmediato,
se resfrían y se van a la urgencia, o seaaa…. Y hablan de $$$, no hay
por qué meterse en el bolsillo ajeno porque por plata trabajan todos.
Boca para criticar y hablar de más, supieran la realidad de los turnos
dentro. Está claro que flojos y flojas hay en todo ámbito, pero primero
hagamos cambio nosotros porque que de 5 palabras, 3 sean insulto, nadie
te tomará en serio”, sostuvo Paula Vera Matus.