La aparente tranquilidad que se percibe cada fin de semana, al mediodía, con la tradicional feria libre de la Villa Alfredo Lorca, contrasta con lo que ocurre cuando la luz natural desaparece y la oscuridad se apodera de las calles de la zona. Es ahí cuando la inseguridad vuelve a poner en jaque a los vecinos.
Los constantes actos vandálicos de los que han sido víctimas durante las últimas semanas los choferes de Movigas que recorren el sector, mantiene a sus vecinos molestos y temerosos, al punto que muy pocos se animan a hablar sobre lo que les está pasando.
Otros, los más osados o simplemente porque están cansados de la violencia, se atreven a relatar su experiencia, aunque eso sí, sin dar sus nombres, prefiriendo el anonimato ante posibles represalias.