La
Municipalidad de Punta Arenas a través del alcalde Claudio Radonich y
los concejales, han impulsado diversas iniciativas para evitar el
aumento de contagiados por Covid-19 en la comuna, pero todo dentro de
sus facultades, debido a esto, no puede ordenar el cierre del Aeropuerto
o imponer ciertas medidas sanitarias.
Lo que ha podido hacer el municipio es decretar una ordenanza que obliga el uso de mascarillas en espacio
públicos, la cual sanciona a todos quienes no cumplen, pero también a
quienes no desechen las mascarillas y guantes de forma apropiada.
De
igual forma, el municipio dio comienzo al plan social que busca ayudar
con diversos recursos a las familias más necesitadas y golpeadas por el
Coronavirus. La iniciativa contempla ayuda en el pago de arriendos,
canastas familiares, pañales y medicamentos, entre otros. Para poder
financiar este programa, fue necesario redestinar fondos para otros
propósitos, tales como la cultura y espectáculos.
Junto con entregar constantemente sugerencias, el municipio implementó otra medida para evitar el actuar
osado durante el toque de queda y el confinamiento, con la esperanza
además de disminuir los casos de Violencia Intrafamiliar debido al
encierro. Estamos hablando de la ingesta de alcohol, creyendo que su
consumo podría generar acciones que presenten un peligro para los demás a
causa del complejo contexto, la municipalidad decidió restringir su
venta. Esto se hizo en abril durante la primera cuarentena total, y se
dijo que se aplicaría cada vez que haya cuarentena. Así, el horario para
la venta de alcohol, quedó de 9.00 a 11.00 de la mañana.
En el último Concejo Municipal, hubo novedades respecto del mandato y se dio a conocer diversos datos.
A
pesar de las buenas intenciones, se identificaron dos problemas. Uno,
la aglomeración de personas entre las 9.00 y 11.00 horas en las
botillerías y almacenes, y el incremento indiscriminado del comercio
ilegal de bebidas alcohólicas. Junto a esto, se informó y comprobó que
la medida estaba perjudicando económicamente de gran manera a los
microempresarios del rubro. Además, no hubo cambios significativos en
las cifras de violencia intrafamiliar.
Otro
factor mencionado, fue la baja en la venta de los contribuyentes que
pagan sus patentes, quienes dieron cuenta de una caída en sus ingresos
de hasta un 90%, según se expuso durante el concejo.