La veda establecida en el curso del año 1983 ha permitido que aumente, en forma considerable, el número de ballenas que se desplazan por los océanos del mundo.
Así lo señaló ayer el biólogo marino e investigador del Instituto Antártico Chileno (INACh), Anelio Aguayo, quien agregó que, en el futuro inmediato, se apreciará un mayor número de esos cetáceos no sólo en las aguas de los mares chilenos, sino que, también, en otras latitudes.
“Estos mamíferos (las ballenas) son de reproducción lenta, es decir, tienen una cría cada dos o tres años” y se han visto favorecidas porque, a partir del año 1983, se instauró una veda mundial que prohíbe su caza en los océanos del mundo, a instancias de las intensas gestiones realizadas por IWC; el Comité Permanente del Pacífico Sur y del Estado chileno.
De esa manera se ha protegido esa especie, conocida también como “Sei Whales”, por su denominación de origen nórdico y que alude a su principal fuente de alimentación, una sardina denominada, precisamente por ese apelativo ya utilizado por los vikingos desde tiempos remotos.
También recibe la denominación de “ballena boba” lo que la hace diferente de otros ejemplares de este tipo de cetáceos.
Cada uno de estos ejemplares, explicó el doctor Aguayo, llega a medir hasta unos 17 metros y alcanza un peso de unas 30 toneladas y como ya se indicó, tienen una cría cada dos o tres años.
Estas ballenas existen tanto en el Océano Pacífico como en el Atlántico, en sus áreas surorientales o nor occidentales.
Finalmente, el investigador del INACh y biólogo marino, cuya afición por el estudio de estos mamíferos marinos data de su más tierna infancia, cuando las veía pasar frente a las playas del balneario de Iloca, en la Región del Maule, primero en dirección al sur y, después, de regreso a las latitudes del norte del Pacífico, indicó que el “Roscual de Rudolphy” también pudiera ser avistada en el área de la Isla Carlos Tercero y también en la zona de los cabos Froward y San Isidro, en el Estrecho de Magallanes.