¿Y dónde está el piloto?

Seguramente
si a alguien de la coalición gobernante, en su mayoría nacidos en la
década de 1990 les preguntamos si habrán visto la película “¿Y dónde
está el piloto?”, nos responderán que no. Que se nos cayó el carné y que
lamentablemente quienes crecimos en dictadura militar, pero vimos cómo
en 30 años nuestro país dejó de tener un 48% de pobreza y avanzó a pasos
agigantados generando cierta envidia en nuestros vecinos, sí fuimos al
cine cuando habían acomodadores y vimos las que hoy pueden ser
catalogadas como añosas películas.

“¿Y
dónde está el piloto?” es una película estadounidense de 1980, del
género de comedia, protagonizada por Robert Hays, Julie Hagerty, Leslie
Nielsen, Robert Stack, entre otros. En ella se ve que el avión queda a
la deriva porque el piloto y el copiloto se intoxican.

Y suceden una serie de hechos que generan parodias, e ironías.

¿Por qué se nos viene a la mente con solo nombrar la palabra piloto?

Porque
esta semana se dio a conocer uno de los mayores escándalos que ha
protagonizado el Gobierno del Presidente Gabriel Boric el denominado
“Plan piloto de venta de balones de gas a un precio justo”, otra medida
más del populismo al que nos hemos visto expuestos en el último año y
que no busca más que ganancia ele
ctoral pero hipotecando a empresa estatales, en este caso a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP).

Mire para que usted sepa bien cómo es este cuento.

Según narra una muy
buena crónica del portal https://www.ex-ante.cl/, el viernes 22 de
julio de 2022, a 43 días del plebiscito constitucional del 4 de
septiembre, el ministro Giorgio Jackson apareció en el lanzamiento del
plan “Gas Para Chile”, realizado en Chiguayante, en la Región del
Biobío. Se trataba de un anuncio que había realizado Boric en su primera
cuenta ante el Congreso Pleno, el 1 de junio, marcada por su fuerte
recuperación en las encuestas y, de la mano de él, la del Apruebo, que
durante buena parte de la campaña f
luctuó de acuerdo con la performance del Mandatario en los estudios de opinión.

El ministro llegó a la ceremonia al Parque Ribera, que congregó ese día a vecinos, alcaldes y autoridades de la zona, con un gorro de igual color de los cilindros de gas.

“Cuando
hay abuso dentro del sector, en este caso concentrado, como en la
industria del gas licuado, el Estado también puede ingresar”, dijo el
entonces poderoso ministro de la Secretaría general de la Presidencia,
probablemente el principal vocero de quienes amarraban públicamente el
destino del programa de gobierno con el aprobar una nueva Constitución
en el plebiscito.

El
viernes 22 de julio fue el término de una semana marcada por el
arranque en las calles de la campaña para el plebiscito del 4 de
septiembre.

El
jueves 21, un día antes del acto de Jackson en Chiguayante, se había
anunciado la incorporación de Karol Cariola y Vlado Mirosevic al comando
del Apruebo, marcando el ingreso de los partidos a la campaña. El
desembarco de Cariola, de acuerdo con lo publicado entonces por La
Segunda, fue apuntalado por la ministra Antonia Orellana para potenciar
el trabajo en terreno de la campaña.

El
mismo lunes 25 de julio, El Mostrador publicó un estudio del
Observatorio de Política y Redes Sociales de la Universidad Central que
monitoreó las redes sociales del Presidente y algunos de sus ministros
entre el 11 y el 24 de julio en relación al “Plan Chile Apoya”, enfocado
as en entregar beneficios a la ciudadanía en el marco de una situación
económica difícil y dentro del cual estaba precisamente el plan “Gas
para Chile”.

Boric
realizó un total de 107 publicaciones en su cuenta de Twitter, donde
los temas relacionados con el plan Chile Apoya concentraron el 25% de
sus mensajes.

El
analista Mauricio Morales concluyó entonces que el gobierno apostaba,
entre otras cosas, a un uso eficiente de los recursos y una
“concentración de las decisiones, particularmente hacia los sectores más
desposeídos, que son los segmentos populares. Esto, en el ánimo de
generar una opinión pública mucho más favorable para el gobierno, a
sabiendas también de que una aprobación favorable va a generar como
correlato, y cómo lo hemos visto en distintas encuestas de opinión,
mayores apoyos hacia la opción del Apruebo en el plebiscito de salida”.

Por
su parte, el cientista político Kenneth Bunker hace un muy buen
análisis al respecto: “Si el plan piloto del gas lo hubiese lanzado
cualquier otro gobierno, quienes hoy tienen el poder estarían acusando a
esa administración de incapacidad ejecutiva, de malversación de fondos,
de corrupción del Estado, y pidiéndole la renuncia a todos quienes
permitieron que avanzará la idea de gastar 117 mil pesos por cilindro.
Pero, porque fue este gobierno, simplemente se descartó el error como
parte del aprendizaje. El ministro de Energía, Diego Pardow, sugirió que
solo gracias al fracaso se pudo entender que la idea era
financieramente insostenible. El ministro de Hacienda, Mario Marcel,
dijo que ese era justamente el propósito de los planes piloto, agregando
que, solo porque se perdió plata, ahora se podrá comenzar a ahorrar.
Así sucesivamente. Lo que ningún ministro dijo es que el plan piloto fue
un error que nunca debió haber existido. Con lo grueso de la innovación
descartada, lo único que queda es el márketing: es el slogan de “precio
justo” y el color rosado de los cilindros. Y, aun así, sigue siendo
confuso. Por ejemplo, aún no se explica exactamente cómo puede ser un
precio justo si el Estado está gastando lo que no tiene. Al final, la
gente igual pagará el costo, ya sea con sus impuestos o dejando de
recibir otros servicios públicos. La pregunta más relevante que rodea el
asunto del “balón más caro de la historia”, como le denominó
correctamente La Segunda en su portada, es ¿quién tomó la decisión?
¿Quién no hizo la planificación necesaria para entender que el plan no
era solvente? Las luces estaban desde el comienzo. El mismo ex ministro
de Hacienda Ignacio Briones advirtió en julio de 2022 que había un
problema, apuntando particularmente al ítem de la distribución”.

¿Vamos a seguir permitiendo que este Gobierno siga experimentando con todos nosotros así como ratas de laboratorio?

 

El asunto es delicado

Para
que usted también lo sepa. Magallanes no le interesa a este mandato
presidencial, porque mientras se hacen planes pilotos para un gas más
barato en otras comunas del país o como el año pasado se subsidia el
precio de la parafina en Magallanes se nos siguen muriendo personas en
situación de calle muriendo a la intemperie en nuestras gélidas calles.

¿Qué
ganamos el año pasado con el tema de un menor costo de la parafina? Acá
en Magallanes… NADA, si ni siquiera nuestra ex delegada presidencial
Luz Bermúdez sabía dónde vendían parafina en Punta Arenas.

Y seguimos de mal en peor.

Porque
hace rato se anunció otro plan piloto que en Magallanes podría traer
grandes resultados, el ampliar hasta 15 años el uso de Gas Natural
Comprimido (GNC) en los vehículos y desde que la misma Bermúdez pidiera
la cabeza del ex seremi de Hacienda, Christian Gallardo, nadie más se ha
atrevido a hablar del tema. Parece que se les olvidó y quizás ahora más
aún, porque el Presidente Boric no deben estar muy feliz con su región
que le ha dado la espalda en los dos últimos comicios electorales:
Plebiscito de Salida y elección de consejeros constitucionales, donde el
oficialismo no ha llegado ni siquiera al 39%.

Parece
que las turbulencias que anunció Boric hace más de un año en la partida
de este mandato presidencial han seguido, pero ahora el mayor problema
es que nadie sabe si el piloto quiere seguir gobernando o prefiere jugar
tirándose en un tobogán para niños.

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