“Yo al menos con el articulado que ya está aprobado mi opción es una sola: rechazo”

Queda
menos de un mes para que termine el trabajo en comisiones para
presentar un borrador de la nueva Constitución a la Comisión de
Armonización, que se encargará de velar por la coherencia del mismo. Y
de acuerdo con el reglamento, esta no podrá modificar ni reemplazar las
normas constitucionales aprobadas, atribuciones que algunos impulsaron
ampliar, aunque sin encontrar suficiente apoyo político. Así, para
ultimar uno de los temas más sensibles, como son las normas transitorias
–las que marcan cómo y cuándo se implementarán algunas propuestas
constituyentes–, se decidió presentar la idea de crear una comisión
encargada solo de su aprobación y elaboración. A esto se suma establecer
una comisión que redacte el preámbulo, para la que hay dos propuestas.

Ante
lo anterior, en definitiva queda un poco más de un mes para que los
constituyentes presenten el escrito al presidente Gabriel Boric, y este
una vez recibido el escrito tendrá 15 días para llamar al plebiscito de
salida, el cual está fijado para el 4 de septiembre.

Algunos
personeros políticos ya están comenzando a señalar que votarán rechazo e
incluso señalando que trabajarán para aquello, aunque son directos en
indicar que primero se debe ver el escrito final.

Pingüino
Multimedia conversó con el militante del Partido Republicano y actual
consejero regional Alejandro Riquelme, quien se refirió al proceso en
curso.

¿Cómo ve el proceso constitucional?

“El
proceso dista mucho de lo que se prometió y para ello se debe analizar
un poco su origen y gestación. En mi caso siempre tuve una sola postura
desde que comenzaron las manifestaciones en octubre de 2019: los
problemas de la ciudadanía siempre se han sabido, todas las encuestas
desde hace más de 20 años nos vienen diciendo lo mismo: delincuencia,
pensiones, salud, educación, vivienda, etc. Hoy han irrumpido algunos
temas adicionales más por la contingencia, como son la migración e
inflación, pero en general las prioridades de los chilenos siempre han
estado claras. Lamentablemente la clase política no dio el ancho y nunca
priorizó estos temas, estando más preocupada de sus rencillas
políticas, dineros mal habidos, la estrecha relación entre grandes
empresas y clase política, sumado a ello escándalos de corrupción y
colusiones sin sanciones. En la retina de la gente aún están las “clases
de ética”, los perdonazos y faltas de denuncia del SII, de algunos
delincuentes de cuello y corbata”.

¿Pero esos problemas ve que la nueva Constitución los pueda solucionar?

“Ninguno
de los problemas que te mencioné (delincuencia, pensiones, salud,
educación, vivienda, etc.) era solucionable a través de una nueva
Constitución, sino materia de ley y acuerdos transversales entre el
Parlamento y el Ejecutivo en dar prioridad a grandes reformas que
apuntaran a la unidad nacional y solucionar los problemas de los
ciudadanos; por eso lideré la opción rechazo en el primer plebiscito.
Sin embargo, un sector de la extrema izquierda, principalmente el que
lidera el actual presidente Boric y los partidos de su conglomerado,
inició una campaña comunicacional engañando a la gente, señalando que
con una nueva Constitución con representantes del ‘pueblo’ se
solucionaban mágicamente estas problemáticas. Lo que sucedió fue todo lo
contrario: tenemos representantes de la extrema izquierda, feminismo
radical e indigen
istas
que se vendieron como independientes, con una sobrerrepresentación en
la Convención, y como lo definió el mismo director del Servel, Andrés
Tagle: “La Convención fue electa con desigualdades y ponen en duda su
origen democrático”. Un principio básico, cual es: un ciudadano un voto,
no se cumplió en la elección de sus representantes. Esta nunca fue ni
en su origen, ni en su trabajo la “Constitución de todos”, como se quiso
vender, sino la Constitución feminista radical, de izquierda e
indigenista, los cuales están sobrerrepresentados, son grupos muy
radicales y pequeños, que hoy circunstancialmente tienen una mayoría en
la Convención. En ese orden de cosas, cuando tú tienes un mal origen no
puedes esperar un resultado distinto: sesgado, falta de representación
universal y totalitario A pesar de ello, la Convención tuvo la
posibilidad de enmendar el rumbo y haber acogido las iniciativas
presentadas por los ciudadanos; sin embargo, no lo hizo. A modo de
ejemplo, la iniciativa que más apoyo tuvo, “Con mi plata no”, con más de
65.000 personas, fue rechazada en la Convención, confirmando que sus
representantes nunca quisieron acoger y apoyar las iniciativas
populares, sino que a través de la Constitución dejar la puerta abierta
para el futuro robo de nuestros ahorros individuales”.

¿Cree que la ciudadanía rechazará el plebiscito de salida?

Todo lo que te he relatado respecto del origen, las mentiras y el pobre funcionamiento
de esta Convención ya ha marcado en la ciudadanía una idea de cómo “se
viene la mano”, los $400 millones en una campaña de publicidad y los
miles de millones que seguramente gastará el actual Gobierno para
intentar su aprobación, no creo harán efecto en un Chile que ya se dio
cuenta del primer engaño. Aquí no solo existe una crítica al paupérrimo
trabajo efectuado, los escándalos, su pobre trabajo, sino que además el
peligro de perder la democracia en Chile, que hoy está reflejado en
varios articulados ya aprobados: una policía civil y la eliminación de
Carabineros, la eliminación del Senado, la eliminación de la igualdad
ante la ley con sistemas de justicia paralelos, el reconocimiento de
naciones al interior de Chile, el control de la libertad de prensa, etc.
Esto en caso de ser aprobado en el plebiscito de salida tendría graves
consecuencias, y no porque lo haya alertado mi sector, sino por miembros
de la centroizquierda más moderada que no quiere un país totalitario,
como existe en las dictaduras socialistas de Venezuela, Nicaragua o
Cuba. Este peligro siempre existió, lo alertamos en el primer
plebiscito; se nos catalogó de “exagerados”; sin embargo, el tiempo nos
dio la razón y hoy los mismos líderes que apoyaron la opción apruebo en
el primer plebiscito reconocen en silencio su error y otros hoy alertan
que la aprobación de lo que ya está redactado podría poner en peligro la
democracia en Chile tal cual como la conocemos y transitar a un
totalitarismo”.

¿Como Partido Republicano trabajarán por el rechazo?

“Yo soy solo un consejero electo
por el Partido Republicano, no su vocero nacional. Lo que sí puedo
adelantar es que mientras no exista un texto íntegro redactado que nos
permita tomar una decisión como partido, esa decisión no está tomada.
Sin embargo, puedo referirme a título personal, y mi respuesta es sí, yo
al menos con el articulado que ya está aprobado mi opción de trabajo y
de voto en el plebiscito de salida es una sola: rechazo. Por el bien de
mi país, mis hijos y las generaciones venideras. No hay que tener miedo y
dejarse engañar nuevamente por la izquierda radical, y aquí quiero
detenerme y tomar las palabras del expresidente Ricardo Lagos al ser
consultado si votaría rechazo en el plebiscito de septiembre, y este
respondió: “Quiero suponer que esto va a tener un final feliz. Ahora,
ojo, la Constitución que empezaría a regir es la que lleva mi
firma”.

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