Maquillaje,
peluquería, vestuario, transporte, departamento de arte. Todos son
términos asociados al rodaje de producciones audiovisuales, los mismos
que durante el último mes y medio quedaron momentáneamente en desuso en
el país y en el mundo, desde que la pandemia obligó a cancelar todas las
filmaciones.
La
emergencia le pegó a títulos de todo tipo, desde la primera “Batman”
con Robert Pattinson a las nuevas secuelas de “Misión Imposible”; y en
el caso de Chile, a la segunda temporada de la serie de HBO “Los
Espookys”, en mitad de su rodaje cuando la crisis se agudizó en marzo,
además de la serie biográfica de Movistar sobre “Los Prisioneros” y el
segundo ciclo de “La jauría”, que desplazó sus grabaciones para inicio
del segundo semestre.
Aunque
en Hollywood el escenario de un eventual regreso sigue siendo incierto,
hay países donde empiezan a aparecer señales. Eso sí, implementando
exhaustivos protocolos, con el fin de minimizar los riesgos de contagios
en los equipos. Apuntando a la cautela, España o Colombia ya piensan en
una vuelta a los sets bajo estas inéditas circunstancias, mientras que
Dinamarca y Suecia ya concretaron su regreso.
En
Chile, el primer protocolo llegó desde el mundo de la publicidad: bajo
el título “Medidas de prevención Covid-19 en una producción”, la
Asociación Gremial Unión describe puntos para evitar contagios. En el
documento se sugiere el uso de mascarillas durante todo el rodaje,
aplicación de alcohol gel, la presencia de personal de limpieza
capacitado para conservar los espacios desinfectados y delimitar el piso
marcando “distancias mínimas en espacios comunes”, al menos un metro
entre cada persona. Además, se solicita que las grabaciones se
desarrollen “únicamente en estudios, locaciones y espacios que se pueda
controlar su ventilación y mantener aireados para tener completo control
de su desinfección y mantenimiento”.
Ajustándose
a esas medidas, paulatinamente la actividad se ha reanudado. “Hasta
ahora hemos rodado cosas muy pequeñas y no en las condiciones
habituales, en casas cada uno grabándose, por ejemplo”, comenta Martín
Duplaquet, de la productora Funky Films, parte de Unión. “Estamos
avanzando en proyectos y la idea es partir de a poco poniendo en
práctica los protocolos, aprendiendo de estos y adaptándonos”, añade
Duplaquet, que además hace ficción y mudó de marzo a septiembre el
rodaje de la película El Fantasma, que dirige junto a un elenco con
Willy Semler y Cristián Campos.
Qué
ocurrirá con las escenas de alto contacto físico o con aquellas que
transcurren en comunas en periodos de cuarentena, son preguntas que el
mundo de las películas y series se continúa haciendo, mientras alista
para el próximo mes su propio protocolo. “Tenemos un tiempo prudente
para hacer toda la investigación y llegar a un muy buen protocolo que
proteja a todas las personas, que es lo más relevante. Imagina te toca
trabajar con actores de mayor edad y niños que podrían llegar a
contagiar a esos actores, todo eso tiene que estar muy chequeado, sin
posibilidad de error”, dice Sebastián Freund, presidente de la APCT
(Asociación de Productores de Cine y TV), que desarrolla su propio
documento en coordinación con la Asociación de Productores de Servicio
(APSP) y la Unión.
El
fin es garantizar “la seguridad para todo el mundo, para los actores,
para los técnicos, y de acuerdo a eso, rodar. Si no, no aguanta. Ya no
se van a suspender (los proyectos), sino que se van a caer. Y eso es lo
que no nos podemos permitir”, agrega. Tomando estas nuevas medidas, el
calendario que se planifica es que en julio Parox rodará una serie, Invercine&Wood
tiene otra fijada para agosto y el propio Freund, con su productora
Rizoma, grabará un filme de comedia en septiembre.
Aunque
todavía queda para calcular cómo impactarán estas nuevas medidas
-también está considerado tomar la temperatura a cada integrante de la
producción diariamente-, se da por descontado que esto encarecerá los
presupuestos. “Como hay que evitar juntar mucha gente, es probable que
los rodajes se vuelvan un poco más lentos, menos eficientes y más
largos”, señala Sergio Gándara, de Parox. “Al filmar, antes había 60
personas, ahora va a haber 20”.
Al
mismo tiempo, países como Colombia prohibieron las escenas que
requieran de extras, besos y brazos. “Ha salido en la conversación, pero
depende del tipo de producción, quizás en una teleserie puedes abordar
eso con algún tipo de inteligencia, pero la referencia original de la
afectividad humana es el contacto físico, es inevitable”, apunta
Gándara.