Las confesiones del judoca magallánico apartado de la selección

Según el medio nacional Salazar indicó: “El problema surgió en una gira de un mes y medio en España. Empecé a sentir un dolor muy fuerte en la rodilla durante un entrenamiento, pero el entrenador (Héctor Nacimiento) no me permitió bajar la carga. Después de tres semanas decidí devolverme a Chile, porque no resistía el dolor. Eso sucedió en marzo de este año”.
Exactamente un año después de la obtención de su cetro continental y aquejado de un persistente dolor en la rodilla izquierda, Fernando Salazar solicitó interrumpir su concentración en España para regresar a Chile. Fue entonces cuando comenzó su descenso a los infiernos. “Por solicitar devolverme me pusieron una sanción de seis meses, me quitaron todos los beneficios, me dejaron sin beca de alimentación, me sacaron de todas las competencias internacionales y me prohibieron entrar al CAR a entrenar. Yo llevo entrenando 10 años como deportista de alto rendimiento y toda la inversión que el Estado hizo en mí, se perdió por culpa de esta decisión”, denuncia el judoka
Al head coach del combinado nacional, el español Héctor Nacimiento, es a quien Fernando Salazar atribuye la responsabilidad de su actual situación. “Si el entrenador no me permite ahora trabajar con la Selección es simplemente por el conflicto personal que tiene conmigo, pero no voy a botar a la basura todo el esfuerzo que he hecho. No soy un deportista muerto”.
Mientras aguarda una posible resolución favorable de parte de la Federación que preside Aquiles Gómez que le permita volver a ingresar al CAR -su centro de entrenamiento, pero también su hogar durante casi ocho años, Salazar se las ingenia para sobrevivir sin el dinero que mensualmente recibía en concepto de beca antes de su sanción. Trabaja como guardia nocturno en Seguridad Olímpica, la empresa profesional creada por otros deportistas de alto rendimiento para costear los gastos de su maltratada profesión; estudia segundo año de Técnico Deportivo en la Universidad de las Américas; y no deja de ejercitarse porque aún sueña en estar presente en Río de Janeiro.

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