“Las
derrotas nos obligan a pararnos rápido, ya que cada semana es una
historia distinta”, fueron las palabras del entrenador de Unión San
Felipe, Andrés Yllana, en la previa del encuentro del pasado fin de
semana frente a Santiago Wanderers.
Sin embargo, esa historia distinta terminó siendo protagonizada por el mismo entrenador. Nuevamente el conjunto
aconcagüino
terminó con las manos vacías en el encuentro frente a los caturros
sumando su cuarta derrota en igual número de presentaciones en el
campeonato de la Primera B.
Campaña
que agotó la paciencia de la dirigencia sanfelipeña, quienes cortó por
la más sano cesando al entrenador trasandino, siendo el primer cambio de
entrenador que registra la categoría de plata del fútbol nacional.
No
obstante, lo llamativo de la decisión fue el comunicado dado a conocer
por el club a través de sus redes sociales. Porque no solo se va por los
resultados, sino que también se destaca por la “pobreza futbolística
demostrada por el equipo”. Una información que causó repercusión por los
argumentos expuestos por los dirigentes, quienes se han caracterizado
por los constantes cambios de entrenador, desde que el grupo
empresarial, encabezado por Raúl Delgado tomó posesión del elenco del Valle de Aconcagua.
Gestión que ha demostrado que no cuenta con paciencia
con los entrenadores. Sin ir más lejos, el 2018 en el banco del
“Uni-Uni” estuvieron cuatro entrenadores (Damián Ayude, Omar Arcos,
Cristián Lovrincevic y Hernán Madrid). Incluso, el último mencionado
estuvo un par de meses el 2018 y otro par de meses en el 2017. Insólito.
Mauro
Peralta se encuentra a cargo del plantel sanfelipeño y existen
versiones que Miguel Ponce, que también estuvo en el banco en temporada
2014-2015, es el principal nombre que suena para salvar el busque
aconcagüino, que debido a su poca paciencia en la política de los
entrenadores, se encuentra a la deriva.
Carlos Muga Cerda