Colo Colo tuvo que sufrir. Durante la semana, por la partida
de Humberto Suazo y, ayer, por culpa de un rival que le planteó una ardua
resistencia. Y contó con una ayuda inesperada para salir de los problemas. En
los 80’, los albos no encontraban el camino para doblegar a Huachipato, que lo
había complicado tanto como para amenazarlo con una nueva caída, que se sumara
a la del fin de semana anterior frente a San Marcos de Arica. Atacaba el
Cacique por el sector derecho. Camilo Rodríguez cayó dentro del área. Pero, en
rigor, no hubo infracción. El lateral acerero José Bizama tocó la pelota. Raúl
Orellana, asistente que corría por la tribuna oficial, sin embargo, interpretó
que hubo falta. Esteban Paredes, ajeno a los cuestionamientos, batió a Felipe
Núñez. El Cacique levantaba el ánimo. Quedaba puntero a la espera del partido
Universidad de Concepción frente a Audax Italiano. Y llegaba victorioso al
Superclásico frente a Universidad de Chile.
Emiliano Vecchio, el principal foco de las críticas de los
hinchas de Colo Colo, abrió la cuenta. Hace rato, los fanáticos le reclaman
mayor disposición y, sobre todo, un rol más clave en la conducción del equipo.
Los acereros no bajaron los brazos. Y tuvieron premio.
Javier Parraguez, en los 73’, capturó un rebote concedido por Villar después de
un remate de Otero. Las dudas volvían al equipo de Macul. Y el anfitrión
recuperó la inspiración. Un tiro de esquina del caribeño estuvo a punto de
colarse en el arco del Cacique. Los albos pudieron aumentar la ventaja sobre el
final, pero Luis Pedro Figueroa elevó.
El partido parecía parejo hasta que el error compartido de
Julio Bascuñán y su primer colaborador lo desequilibró. Los albos dormían como
punteros del Apertura y ya comenzaban a proyectar su nuevo desafío: el choque
ante los azules en el Monumental. El duelo que no se perdonarían perder.
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