Ganador del
Premio Nacional de Artes de la Representación en 2011, y del Altazor en dos
ocasiones, Radrigán “era un hombre profundamente conectado con el pueblo
chileno y su sabiduría”, así lo definió el ministro Ottone, quien confirmó que
la actual Muestra de Dramaturgia será dedicada al dramaturgo, quien participó
en ese encuentro en diversas ocasiones.
Hijo de un padre
mecánico y una madre profesora, alcanzó a vivir muy poco tiempo en su ciudad
natal, Antofagasta: a los dos años de edad llega a Santiago. Como sus tres
hermanos, recibió la educación básica de su madre. Autodidacta, nunca fue a la
escuela, pero leyó ávidamente cuanto caía en sus manos. A los doce años,
comenzó a escribir poesías y cuentos
En 1979, con 42
años, Juan Radrigán escribió su primera obra dramática, “Testimonios de las
muertes de Sabina”, seguida de “Las brutas”, “El loco y la triste” (1980),
“Hechos consumados” (1981) y “El Toro por las astas” (1982), convertidos hoy en
clásicos de la dramaturgia nacional. Sus textos hablan de la marginalidad
social, vinculadas al contexto político, económico y cultural de Chile en los
años 70 y 80.
Radrigán fue de
los primeros en colocar a los marginados de la sociedad como protagonistas de
sus obras, prescindiendo de grandes escenografías y realizando sus creaciones
en espacios populares. Varios de sus textos han sido montados por directores
nacionales y extranjeros, como “Hechos consumados”, llevada a las tablas en
Londres, Inglaterra, por el director inglés Robert Shaw.
Tras una primera
etapa marcada por lo social, su teatro post dictadura derivó en otros
conflictos como los amores inconclusos o sin destinatarios, y los personajes
fantasmales que transitan entre la vida y la muerte, como en “Amores de cantina”,
seleccionada en la Muestra de Dramaturgia 2010.