Sin un ápice de nerviosismo, el más joven comediante nacional que
jamás haya pisado solo el escenario de la Quinta Vergara, se plantó de entrada
con un estilo irreverente que despedazó todo lo que alguna vez generó respeto y
hoy desata repudio. “Tengo 27 años, o sea, Karadima todavía me encuentra rico,
pasado pero rico”, fue su saludo.
Desde ahí en adelante, el
humorista hoy radicado en Estados Unidos, empezó una rutina marcada por el
humor contingente y política. “Este país va a ser mejor cuando ricos y pobres
vayan a los mismos colegios. Ahí, el gerente que es tentado a coludirse va a
pensarlo dos veces, porque se va a decir “¿cómo me voy a cagar a mi amigo que
me hacía tantos favores en el colegio?”, expresó.
Copano se confesó como parte de
una generación “a la que le nos
vendieron puras ilusiones, como la Universidad del Mar, del Sol, de la
Tierra… ¿Por qué no hay una Universidad de Colo Colo?”. Cuando el público lo
vitoreó por la idea, Copano retrucó: “Sería una basura de universidad”.
Los incendios forestales y las redes sociales tampoco se salvaron. “Mi
madre me llamó convencida que sabía quienes eran los responsables de los
incendios: “Unos mapuches colombianos que pertenecen a Isis y Al Qaeda, Spotify
y Junji. Le pregunté de dónde lo sacó y me dijo: “de Twitter”.
Nada se salvaba en su relato. Ni siquiera Neruda. “Dice que puede
escribir los versos más tristes esta noche. Está como los gásfiter chasquilla
que te dicen que pueden arreglar el calefon. “¡Arréglalo!, entonces”.
Los medios de comunicación tampoco podían salvarse. “Después de ver
las noticias, mi abuelita estaba aterrada por los portonazos. Ella no vive en
la Región Metropolitana, no tiene auto, ¡y ni siquiera está viva!”.
Fue entonces, cuando se lanzó a una inesperada aventura: pedir la opinión
del público. “¿Hay algún médico o profesional, allá?”, dijo dirigiéndose a la
galería. Y luego, dirigiéndose a la primera fila de la platea, llena de figuras
de la televisión, agregó: “¿Acá?, ¿estudiaron algo?, ¿no?”, lo que desató las
carcajadas del público.
Más tarde, vinieron las dos gaviotas de oro y de plata.
Al cierre de esta edición, Laly ya había ganado la gaviota de plata.