Este miércoles se exhibe “El Patio”, documental sobre los sepultureros del Patio 29 del Cementerio General

“El
Patio, no hay secretos que el tiempo no revele”, es un documental
dirigido por Elvira Díaz, que cuenta la historia de tres sepultureros
del

Patio 29 del Cementerio General: Lelo, Perejil y Rogelio, quienes
tuvieron la amarga tarea de enterrar cientos de cadáveres no
identificados, durante la dictadura militar.

La
cinta se estrenará el miércoles 22 de agosto en Punta Arenas, como
parte del programa Miradoc, en una iniciativa financiada por el Programa
de Intermediación Cultural, Convocatoria 2017 y el Fondo de Fomento
Audiovisual, Convocatoria 2017, del Ministerio de las Culturas, las
Artes, y el Patrimonio.

La cita es a las 20 horas en el Cine Sala
Estrella y el público puede adquirir desde ya las entradas en la
boletería del recinto, para la única función programada en la ciudad.

La
directora del film, Elvira Díaz, nació en Francia y no conoció Chile
hasta el año 2001, buscando acercarse a la realidad del país que vio
nacer a su padre. “Mi padre llegó a París como refugiado político en
enero de 1974.

Esperé toda mi infancia que me trajera a Chile y
finalmente decidí partir sin él en el año 2001, porque necesitaba
acercarme a la realidad de las personas que se quedaron viviendo allí
para entender y sentir”, afirmó la realizadora.

Al
Cementerio General llegó cuando filmaba el documental “Víctor Jara Nº
2547”, que narra el entierro del cantante, cuya tumba se encuentra
frente al Patio 29. Allí comenzó a cuestionarse la historia de ese
espacio.

“Estando
en frente todos los días, comencé a hacerme preguntas sobre la historia
de ese lugar y sus sepultureros”, confiesa. “Héctor Herrera, que es la
persona que enterró a Víctor Jara en 1973, me contó que un sepulturero
lo había ayudado a poner el ataúd del cantante en el nicho, y que, como
acto de resistencia, había puesto una corona de flores que había robado
de una tumba vecina, lo que obviamente estaba prohibido en ese momento.

Entonces, me pregunté, ¿quién había enterrado a los muertos en el Patio
29?, ¿quién estuvo a cargo de esa difícil tarea? Al principio pensé que
eran soldados, hasta que el director del cementerio me explicó que no y
me envió donde Lelo, que era un sepulturero que todavía estaba en
servicio”.

Díaz
confesó que inmediatamente sintió un gran respeto por sus retratados,
“como muchas personas que han experimentado cosas terribles en sus
vidas, hoy testimonian una cordura y sabiduría que me conmueven. También
tienen mucho sentido del humor. Su visión de la vida, la muerte y la
locura humana es diferente a la nuestra. Aprendí mucho de ellos”.

La
confianza que infundió la realizadora en sus personajes fue clave en el
desarrollo de la película, puesto que sus testimonios comenzaron con la
desconfianza propia de personas que por décadas han guardado
escalofriantes secretos que ponen en riesgo su vida y las de sus seres
queridos.

“El
primer día de la filmación nadie quería hablar ni tampoco ser filmados
en el cementerio. Habían recibido llamadas anónimas, tenían miedo de
perder su trabajo y sus vidas. Luego de 15 días de filmación en otros
lugares, L
elo
y Perejil decidieron no temer más: ‘Estuvimos asustados por 17 años, es
suficiente, vengan y llévennos al cementerio ahora’, me dijeron”.

Al
ser consultada sobre la reacción del público chileno frente al
documental, Elvira Díaz señaló que “no lo sé, estoy impaciente por
hablar con el público. También tengo muchas preguntas que hacer, no
pretendo dar respuestas o imponer un mensaje, ni tampoco decir lo que el
público debe pensar.

Propuse mi observación personal a pesar de la
distancia, y por el hecho de que no viví la dictadura, estoy abierta a
todos los comentarios posibles”, dijo la autora, quien agregó que “este
filme es una forma de homenaje también. Mi objetivo es dar a luz
historias personales que pertenecen a todos, sirvo de antena.





@PaulaAlarcón

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