Con una larga trayectoria artística en su haber cuenta Paula Basalo, cantautora argentina que se presentará el martes 26 de mayo en el Teatro Municipal José Bohr a las 19.00 horas, con su espectáculo titulado “Universos Compartidos”. Contando con un notable y original despliegue compositivo, sus canciones con compromiso, profundidad y entrega se destacan en variados géneros musicales, cuya versatilidad le permite desplegar su arte en diversos escenarios.
La llegada de la artista transandina se da en el marco de la celebración del aniversario patrio argentino. En este contexto tiene preparado para los puntarenenses un show que contará con temas de su primer y segundo disco y una sorpresa que podrán disfrutar quienes la acompañen ese día.
Paula Basalo llegó a la región para compartir su música desde el alma, para generar puentes con el público, lazos que sólo ella, a través de su sensibilidad, sabe crear.
Nacida en Esquinas, provincia de Corrientes, Argentina, cuenta que todo comenzó durante su infancia, más precisamente en el living de sus casa: “Mi madre era quien tocaba la guitarra en reuniones familiares y mi padre es la última generación de una familia circense, quien llevaba una vida nómade con el circo, mostrando obras de teatro. La música la heredé de mi madre y el teatro, la puesta en escena, de mi padre”.
A temprana edad se dio cuenta que su vida era la música. En la adolescencia dejó su tierra natal para continuar sus estudios de abogacía en la ciudad de Buenos Aires, sin jamás dejar de lado su pasión por la música, cantando siempre que podía, porque sentía que cantar era parte de su vida. “Cuando termino la carrera universitaria fue la gran decisión. Tenía la carrera terminada y tenía algo muy fuerte con la música. Ahí fue cuando tomé la determinación de hacer de esa gran vocación, que era la música, mi profesión, y desde allí no paré hasta el día de hoy. Como siempre digo, el arte es un trabajo como cualquier otro trabajo independiente, en el cual se necesita una propuesta constante y un trabajo diario para poder lograr cosas que te den satisfacciones”.
Si bien su necesidad constante de expresarse a través del canto fue lo que determinó su destino, un día pudo entender por qué tenía la necesidad de estar sobre un escenario y compartir su arte más allá de su círculo íntimo. Ese día fue un día muy especial, un día que quedó grabado en su alma: “Yo estaba cantando en un lugar, se acerca una persona y me cuenta que cuando llegó al lugar ni siquiera sabía que había un espectáculo, pero me dijo que me quería agradecer por algo, yo le pregunté por qué, y me respondió que había llegado con un montón de problemas a tratar de liberarse de todos ellos, y en el momento que me escuchó cantar se olvidó de todo los problemas, es por eso que me quería agradecer. Ese momento para mí fue clave. Para mí la música es vida, yo canto porque me siento bien, y todos recurrimos a la música porque nos hace bien, tanto en momentos de tristeza como de alegría, y me di cuenta que era como una onda expansiva hacia mis afectos, pero el “click” se produjo cuando mi canto trascendió mi círculo intimo, cuando con aquella persona que era un desconocido para mí y yo era una desconocida para él, nos conectamos por ese puente imaginario que genera una canción, que es de alma a alma. Si el otro se detiene del otro lado del puente cuando yo estoy cantando una canción a flor de piel, es porque algo en común tenemos, y brindarle al otro una satisfacción a través de la música es mi misión. Cuando se genera esa comunión con el otro es cuando siento que el arte cumplió su misión”.