6 maneras en que un niño parece “portarse mal” pero en realidad no es así

LA NOTICIA ES DEL PORTAL BIO BIO CHILE

Erin Leyba, reconocida psicoteraputa especialista en
paternidad, relaciones de pareja y ansiedad, publicó una columna en el
portal especializado Psychology Today, donde señala 10 comportamientos mal vistos de los niños que deberíamos entender.

1. Cuando no controla sus impulsos

“¿Alguna vez le dijiste a tu hijo ‘¡No tires eso!’ y él simplemente lo tiró de todos modos?”, pregunta la psicologa.

Ella explica que la investigación sugiere que las regiones cerebrales
involucradas en el autocontrol son inmaduras al nacer y no maduran
completamente hasta el final de la adolescencia, lo que explica por qué el desarrollo del autocontrol es un “proceso largo y lento”.

La especialista indica que una encuesta reciente reveló que muchos
padres asumen que los niños pueden hacer cosas en edades más tempranas
que las que realmente pueden. Por ejemplo, el 56% de los padres
considera que los niños menores de 3 años deben resistir el deseo de
hacer algo prohibido, mientras que la mayoría de los niños no dominan
esta habilidad hasta los 3 años y medio.

“Recordar que los niños no siempre pueden manejar sus
impulsos (porque sus cerebros no están completamente desarrollados)
pueden inspirar reacciones más suaves a su comportamiento”
, dice la experta.

2. Cuando son hiperactivos

En el mundo actual podemos llevar a nuestros niños al supermercado,
al cine, y al parque en una sola mañana, así que no es raro que luego el
pequeño se comporte de manera hiperactiva o resistente.

Los horarios frenéticos, la sobreestimulación y el agotamiento son características de la vida familiar moderna.

La investigación sugiere que el 28% de los estadounidenses “siempre
están apurados” y el 45% informan que no les sobra el tiempo.

Kim John Payne, autor del libro Simplicity Parenting, argumenta que
los niños experimentan una “reacción de estrés acumulada” debido al
enriquecimiento, la actividad, las múltiples opciones y los juguetes.

El autor afirma que los niños necesitan toneladas de “tiempo
de inactividad” para equilibrarse. Cuando los dejamos tener tiempo
tranquilo, tiempo de juego y tiempo de descanso, el comportamiento de
los niños suele mejorar dramáticamente.

3. Cuando se ponen mal genio por cosas básicas

¿Alguna vez te has enojado porque tienes hambre o pierdes la
paciencia rápidamene porque has dormido mal?, pregunta la terapeuta.

“Los niños pequeños se ven diez veces más afectados por las
‘condiciones básicas’ de estar cansados, hambrientos, sedientos o
enfermos.
La capacidad de los niños para manejar las emociones y
el comportamiento disminuye considerablemente cuando están cansados,
por ejemplo”, explica.

“Muchos padres también notan un cambio brusco en el comportamiento de
los niños aproximadamente una hora antes de las comidas, si se
despertaron por la noche, o si están sufriendo una enfermedad. Los niños
no siempre pueden comunicarse bien o ‘ayudarse a sí mismos’ como los
adultos pueden”, añade.

4. Cuando lloran o gritan en momentos inadecuados

“Como adultos, nos han enseñado a domar y ocultar nuestras grandes
emociones”, dice la especialista, añadiendo que muchas veces
simplementes las ignoramos, las desplazamos, o usamos distractores para
evitarlas. Pero, los niños no pueden hacer eso todavía.

Janet Lansbury, educadora de la primera infancia, sugiere a los padres no
castigar ni retar a los niños cuando muestran sus emociones de manera
poderosa como cuando gritan o lloran, ya que ellos no pueden reprimir
sus emociones de manera consciente.

Por otro lado, cuando los padres son inconsistentes con los límites,
esto naturalmente provoca la frustración de los niños y los impulsa a
quejarse, llorar o gritar. Al igual que los adultos, los niños quieren
(y necesitan) saber qué esperar, dice Erin.

Si un día se le permite una cosa y al otro se le prohíbe, o se le
promete algo que no se cumple (sea positivo o negativo), el niño
responderá a eso. “Cualquier esfuerzo para ser 100% consistente con los
límites y rutinas mejorará seriamente el comportamiento de los niños”,
dice la terapeuta.

5. Cuando no pueden quedarse tranquilos

“Siéntate”, “deja de perseguir a tu hermano”, “deja de pegarle a esa
silla”, “deja de saltar en el sofá”, y muchas más similares, son cosas
que los padres se la pasan diciéndole a sus hijos.

Erin explica que los niños tienen una necesidad de toneladas de movimiento cuando están en desarrollo.

“Tienen una tremenda necesidad de hacer cosas (…). En lugar de llamar
a un niño ‘malo’ cuando están actuando de manera enérgica, puede ser
mejor organizar una salida rápida al patio o un paseo cerca”,
recomienda.

6. Cuando son porfiados e insisten en ser independientes

Cuando un niño insiste en hacer cosas para las que los padres
consideran que no están preparados, lo habitual es que no se les
permita.

El psicoanalista Erik Erikson postula que los niños pequeños intentan
hacer las cosas por sí mismos, y que los preescolares toman la
iniciativa para llevar a cabo sus propios planes.

A pesar de que es molesto cuando un niño corta su propio pelo, raya
las paredes, insiste en cocinar o construye un fuerte con 8 sábanas
recién lavadas, están haciendo exactamente lo que se supone que deben
hacer: tratar de Llevar a cabo sus propios planes, separarse, tomar sus
propias decisiones, y convertirse en una pequeña persona independiente.

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