Nosotros tenemos dos niños que juegan en el antejardín de la casa y cuando el perro quiso atacar a mi hija de dos años mi marido salió y le pegó con un palo. Con tan mala suerte que, como el cerco es de madera, quedó encajado, pero no es que mi esposo haya querido matar al perro. Al contrario, solamente quería ahuyentarlo, sin olvidar que estaba en nuestro patio”.
Por ahora el fiscal Eugenio Campos no lo entiende así ya que el miércoles formalizó al marido de la mujer, comunicándole que iniciaba una investigación en su contra por el delito de maltrato animal.
En sus descargos, Vanessa Reyes dijo: “En ninguna parte sale que los dueños del perro me vinieron a echar el portón abajo”.
Además, indicó que “el animal siempre entraba a nuestro patio y mis hijos no podían jugar tranquilos. Entiendo a la señora la pena que debe tener, porque yo amo a mis perros, pero nada hizo por controlarlo”. De paso, desmintió que el animal fuera amarrado al cerco, “porque lo que pasó fue que quedó atascado cuando saltó”.
El artículo 291 del Código Penal sanciona al que cometa actos de maltrato o crueldad con animales. La sanción es pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos mínimos mensuales o sólo a esta última.