El pasado martes 22 de diciembre por la tarde, cientos de personas soportaban el calor que a esa hora se sentía en la capitalina comuna de Maipú, buscando los últimos regalos para Navidad en puestos callejeros, cuando el normal ajetreo se vio interrumpido por una ráfaga de disparos que causaron varios heridos y cobraron la vida de una mujer de 59 años. Días más tarde, una adolescente de 15 años que iba a comprar comida china junto a unos familiares, en La Pintana, murió tras recibir el impacto de una bala loca.
¿Qué tienen en común ambos hechos? Primero, que dos familias se ven arrasadas por una tragedia y segundo, que los dos eventos corresponden a ajustes de cuentas entre bandas rivales. Podríamos seguir enumerando hechos como los señalados, pero basta con decir que, de manera muy preocupante, situaciones de estas características donde inocentes pagan con su vida, se están normalizando sin que esto pareciera importar mucho.
Detrás de estos hechos está la mano corruptora y criminal del narcotráfico que, a su vez, implica el preocupante poder de fuego con que hoy cuentan los delincuentes en nuestro país que, incluso, puede ser superior al armamento que manejan las policías.
¿De dónde salen estas armas? Según el sitio web de la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), dependiente del Ministerio de Defensa, las armas activas inscritas legalmente en Chile son 760.134, distribuidas en carabinas (9.402); escopetas (269.479); fusiles (8.389); pistolas (177.355); revólveres (245.850); rifles (48.278); y otros (1.381). Según el sitio, en Magallanes hay actualmente 8.953 armas inscritas, dentro de las mismas categorías.
¿Cuántas de estas armas terminan en manos de los delincuentes? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero lo que sí sabemos es que actualmente existe un mercado de armas que ingresan al país de manera ilegal, supuestamente, por pasos fronterizos no habilitados. Junto con eso, los expertos han dicho que se ha vuelto una práctica habitual que armas de fogueo o las cargas que utilizan sean “adaptadas” para convertirse en armas reales, que matan. Teniendo esto en cuenta resulta preocupante que, si usted pone en Google “armas ilegales en Chile”, el cuarto resultado sea un link a Mercado Libre, donde se puede acceder a varios modelos, como una “Pistola a Fogueo Bruni Gap Glock 9mm”. Esta última figura con un destacado que dice “Más Vendido”.
Luego de los hechos descritos al comienzo de esta columna y otros ocurridos con posterioridad, que dan cuenta de una tendencia marcada, el gobierno del Presidente Piñera envío al Congreso un proyecto de ley que actualiza el delito de asociación ilícita, pero también aprovechó la ocasión para enrostrarle a la oposición la falta de avance en materia de seguridad. De vuelta, varios parlamentarios le respondieron, iniciándose una dinámica ya conocida que no contribuye en nada a solucionar un problema país.
Si hay un tema donde perdernos en quién tiene la razón o la responsabilidad no tiene ningún sentido, es en el combate al crimen organizado y sus terribles efectos en la sociedad. Detrás de esta realidad, cómo no, también está la desigualdad. Hoy, miles de familias viven presas en sus casas, con temor a transitar por sus barrios dominados por los narcos que se jactan de sus ganancias en las redes sociales y están consolidando una verdadera narcocultura. En este punto, el gran acuerdo nacional que se requiere con mayor urgencia en nuestro país es uno contra el narcotráfico, las armas de fuego ilegales y la delincuencia.