El local sufrió importantes daños, como así también el equipamiento del local. Luego de unos meses logró reponerse, pero junto con ello llegó la cesantía de su marido y poco después, en el mes de noviembre se inició el arreglo de las calles donde su ubica su negocio (Carrera al llegar a Quillota).
Hoy tiene deudas contraídas producto de los daños que dejó el aluvión, deudas con proveedores, cheques protestados, créditos impagos en el banco, dos demandas judiciales y además informada al Dicom.
La angustiada microempresaria hoy le pide “a mis vecinos y gente en general que pasen al local a conocer, y aunque sea pequeña su compra. es muy importante.
Mónica Gómez espera respuesta de la intendencia para una entrevista que solicitó para exponer su situación al intendente regional, Mauricio Peña y Lillo.