Un grupo de periodistas descubrió que el arsenal nuclear de Estados Unidos aún es controlado por disquetes flexibles de ocho pulgadas. Esta tecnología que cayó en el desuso comercial hace más de dos décadas es la que evita una probable catástrofe nuclear de proporciones planetarias.
Es natural que un mortal como nosotros piense que Estados Unidos, siendo la potencia militar que es, controle y administre su mortífero arsenal nuclear con las máquinas y sistemas más avanzados sobre la faz de la tierra. Sin embargo, la realidad es que los misiles intercontinentales de esta nación son controlados por discos flexibles desarrollados en 1969.
El descubrimiento es cortesía de un grupo de periodistas del programa estadounidense 60 Minutos que entró a una base militar en Wyoming, Estados Unidos, para hacer un reportaje sobre “los intrincados” mecanismos que mantienen “segura” a la humanidad.
Tras una leve inspección, se descubrió que los misiles balísticos internacionales nucleares “Minuteman III” son controlados por discos flexibles de ocho pulgadas, una tecnología que incluso los oficiales a cargo de este tipo de programas de defensa jamás habían visto en su vida.
Los encargados aseguran que se favorece el uso de esta tecnología obsoleta para evitar ciberataques. Sin embargo, los periodistas del programa no pudieron esconder su sorpresa al descubrir que la nación más poderosa sobre la tierra cuenta con sistemas dignos de una surreal película de Stanley Kubrick.
Y no sólo eso, sino que esta base, una de las más importantes del país, aún se comunica a través de líneas telefónicas análogas que, en ocasiones, dificultan la comunicación con los altos mandos militares.
No obstante, cabe mencionar que una base basada en las nuevas tecnologías digitales, tampoco es la mejor pues, como mencionan los especialistas, se es más vulnerable a ciberataques cuando se depende tanto de la red.
El disco flexible lo creó IBM a mediados de los años 70 como medio de almacenar sistemas operativos y programas. El primero fue de 8 pulgadas de tamaño y podía almacenar aproximadamente 80 kilobytes. La siguiente innovación en discos fue el de 5 ¼ pulgadas, que disfrutó de popularidad durante años hasta que fue sustituido por el de 3 ½ pulgadas, que podía almacenar hasta diez veces la cantidad de datos que el disco original de 8 pulgadas.
Los discos flexibles eran, en aquella época, el mejor modo de almacenar datos, transferirlos o hacer copias de seguridad. Podían guardarse en algún lugar remoto por seguridad y eran tremendamente portátiles, resultando fácil transferir datos de un ordenador a otro. Debido a que los discos flexibles se convirtieron en sinónimos de datos almacenados, el icono “Guardar” de la mayoría de los programas de ordenadores es una imagen de uno de estos discos.