El estudio, que lleva por nombre “Ecología del virus de influenza aviar en Antártica: rol de las aves migratorias en la introducción de influenza en la población de pingüinos”, es hecho en el marco de la Expedición Científica Antártica (ECA 54), que cada año lleva a cabo el Instituto Antártico Chileno (Inach). En el lugar, los científicos tomarán muestras en bahía Fildes, bahía Paraíso, isla Doumer, isla Lagotellerie, isla Avian y cabo Shirreff.
El Dr. Medina aseguró que el año pasado “encontramos evidencia serológica de que existe presencia de influenza en la región. A través de muestras sanguíneas, observamos que estos pingüinos (Adelia) mantienen anticuerpos contra el virus. Esta temporada 2018 queremos obtener una mayor cantidad de muestras que el año pasado”, apunta Medina.
El experto agregó: “Hemos encontrado un virus mediante estudios preliminares, que si bien tiene algunos datos que nos indican que puede ser autóctono de la Antártica, también está relacionado con virus de influenza encontrado en patos en Norteamérica. Existe una evidencia clara que hay una potencial de introducción, pero queremos entender la dinámica y cómo se relacionan entre sí”.
Para esta conclusión, los científicos de la U. Católica lograron muestrear alrededor de treinta individuos, encontrándose con dos presencias de anticuerpos positivos para influenza. Estos datos fueron recolectadas en isla Avian, donde anidan aproximadamente más de 66 mil parejas de pingüinos.
Medina también aclaró que si bien existe un importante porcentaje de aves portadoras del virus, no necesariamente producen la enfermedad. Durante esta próxima expedición también esperan verificar si esta enfermedad es propia de los pingüinos autóctonos de la Antártica o si es una influenza introducida a través de las aves migratorias.