El fiscal Fernando Dobson consiguió establecer la culpabilidad del padre que abusó sexualmente de su hija, en forma reiterada, y por ello quedó conforme con la sanción impuesta, “porque era la pena que estábamos pidiendo”. Importante fue la declaración de la propia víctima, que viajó desde Viña del Mar (donde reside actualmente) para estar en el juicio. La declaración “fue clara, tajante, categórica en señalar que su progenitor abusó sexualmente de ella en el transcurso de su estancia en Punta Arenas”. Pese a que la propia madre desmintió a la hija aseverando que la niña mintió.
Por un segundo hecho el uniformado fue absuelto. El fiscal lo acusaba también de acceder carnalmente a la hija.