El centenar de metros que en Ramón Serrano separa la Avenida España de Armando Sanhueza será cubierto, dentro de poco tiempo más, por el concreto del moderno pavimento.
No se trata de una obra de pavimentación más. No. Y no lo es porque esa cuadra es una de las dos que, hasta este año 2016, conservaron el histórico empedrado que a comienzos del siglo pasado constituía “el pavimento por el que transitaban, primero, caballos, carros y carretas y, después, los primeros automóviles llegados a la ciudad.
Personal y maquinaria pesada de una empresa constructora regional están abocados a realizar las primeras faenas: determinar los lugares de las cámaras del alcantarillado, las líneas de agua potable y los tendidos del gas.
Pero entre quienes conocen algo de la historia del Barrio Sur, se siente un aire de nostalgia, porque durante años transitaron sobre el empedrado colocado allí con las técnicas de personas venidas desde Yugoslavia, donde en los pueblos de sus muchas islas, como la de Brac, era una labor conocida por largo tiempo y aplicada a las calles de muchos pueblos.
Pese al tiempo transcurrido, la técnica empleada para la construcción del empedrado con los cantos rodados extraídos -se dice- desde el lecho del Río de Las Minas, sigue sorprendiendo por la perfección y la fuerza con las que fueron instalados.
Víctor Chacón, capataz de la empresa constructora que realiza las faenas y que tiene a cargo a quince trabajadores, destacó la calidad del empedrado y del terreno donde fueron instalados los adoquines, como partes de un enorme rompecabezas, con miles de piezas de diverso tamaño.
En tanto, Jorge Luco, un vecino que conoce el Barrio Sur, recordó que esa arteria tiene su historia, no sólo por la bonhomía de sus vecinos, el estilo de sus casas y, con tono picaresco, porque hasta hace un par de décadas funcionó en esa cuadra un afamado bar y punto de encuentro y de recreación para adultos.
Luco recordó que las especiales características de ese tramo de la calle Ramón Serrano, hicieron que se utilizara como locación para algunas secuencias de una producción cinematográfica.
Sin embargo, y dentro de poco tiempo más, el concreto recubrirá la calle y sólo quedará el recuerdo de los adoquines, de los cantos rodados, y sólo persistirá un corto tramo de la calzada sur poniente de la Avenida Colón, entre Patagona y Zenteno.