“Uno no puede caminar tranquilo por acá. Los muchachos piden dinero todos los días y, si uno no les da, proceden a agredirnos verbalmente, lo cual es intolerable”, denuncia indignado uno de los vecinos.
“Los muchachos entran y salen cuando quieren. Salen a beber y a causar desórdenes. Uno comienza a dudar mucho sobre lo efectivo que es este recinto para tratar a los menores”, agrega el ciudadano.
Por este motivo, ante la inminente ampliación del recinto, los vecinos interpusieron un recurso de protección.
“A penas dan a basto con los que tienen y desean albergar más. Es algo inquietante, ya que significaría un aumento exponencial de la delincuencia en el sector”, explica el denunciante.
Afortunadamente, el recurso fue acogido por la Corte de Apelaciones. Ello implica que el recinto no será ampliado y que tanto el Sename como Fundación Esperanza deberán realizar un control eficaz sobre los menores, a fin de que estos no vuelvan a afectar la tranquilidad de los vecinos.
“Agradecemos a don Marcos Ibacache, quien nos representó en esta causa y, en definitiva, quien gestionó que podamos vivir en paz”, concluyó el representante de los vecinos del sector.