El hombre, cuyo nombre no fue revelado, fue interceptado por la policía en el paso de Shenzhen, la ciudad china, al notar los agentes que “caminaba de modo peculiar”. Tras el registro de rigor, las autoridades descubrieron oculta en la ropa interior que vestía el contrabandista miles de diamantes de pequeño tamaño, además de piedras preciosas sin pulir y diez joyas de oro.