En adhesión a la conmemoración del Día Internacional de Apoyo a Víctimas de la Tortura (26 de junio), proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, unas 300 personas se congregaron el viernes frente a la Casa de los Derechos Humanos, en Avenida Colón 636, también llamado “Palacio de la Risa”, para asistir a la intervención lumínica que buscaba señalar el sitio que durante la dictadura cívico militar operó como centro de interrogatorios y torturas, por el cual pasaron 1500 personas, entre mujeres y hombres partidarios del gobierno de la Unidad Popular.
La iniciativa contó con el financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y corresponde a una creación original de Marcelo Salinas (director artístico), Julio Escobar (diseñador de iluminación), Belén Muñoz (coordinadora general), Paula Pedreira (productora técnica y fotógrafa) y Daniel Tirado (productor audiovisual). Colaboraron con la propuesta la seremi de Justicia y Derechos Humanos de Magallanes, la Unidad de Derechos Humanos y Ciudadanía de la Universidad de Magallanes, la Municipalidad de Punta Arenas, la Agrupación Hijos y Nietos por la Memoria, la Agrupación Familiares de Ejecutados Políticos, la Agrupación Cultural y de Derechos Ciudadanos Orlando Letelier, la Agrupación Usuarios PRAIS, la Agrupación de Mujeres Ex Presas Políticas de Magallanes y la Agrupación Ex Presos Políticos y Familiares.
Marcelo Salinas, director artístico de la obra, se manifestó con sentimientos encontrados. “Por un lado siento una emoción y una alegría muy profundas, pero por otro lado tengo una sensación de gran deuda con la memoria histórica asociada al período dictatorial. Hay muchas cosas que no se han reparado y vivimos en un país muy indiferente a este tema. Agradezco que el gobierno ahora si se esté haciendo cargo, por lo menos, de aunar esfuerzos para hacer el trabajo como corresponde. En primer lugar hay una serie de peritajes que hace falta realizar en estos lugares y de ahí para adelante hay que entender que se trata de sitios que guardan una memoria muy particular de Chile y muy dolorosa también”.
Asimismo, el artista valoró el proceso creativo que significó, en primer lugar, un trabajo de investigación, para luego reunirse con las instituciones de gobierno relacionadas con el tema y todas las organizaciones de derechos humanos, considerando que existe un mandato presidencial de visibilizar los sitios de memoria. Sobre este punto Salinas destacó: “Todas las instancias aunaron voluntades, se abrieron al diálogo, entendieron que esto estaba por sobre el partidismo y los conflictos internos, que seguramente los hay y se tienen que solucionar en algún momento, pero esto debería ser un impulso para que miremos las cosas con un poco más de luz, no ya desde la división, que quizás fue la herramienta más fuerte que ocupó la dictadura para conquistar el poder, un poder que era popular. Creo que el diálogo hace mucha falta en nuestro país y empezar a mirarnos a los ojos y decirnos las verdades sin que eso signifique una ruptura, sino una construcción”.
Julio Escobar, diseñador de iluminación y asistente de dirección del proyecto comentó que con esta intervención se vino a consolidar una metodología de trabajo, en tanto manifestó: “Me siento agotado porque ha sido un arduo proceso y profundamente agradecido de las personas, de las instituciones, de los organismos, de los compañeros, de la comunidad en general que vino en gran número y que después se quedó a conversar y eso era lo principal para nosotros; generar un nuevo espacio de encuentro donde el arte, la memoria, el patrimonio y la comunidad pudieran converger en paz”. Asimismo, destacó el trabajo realizado en los talleres con estudiantes de Punta Arenas, a quienes entregaron herramientas que les servirán para organizar sus propias actividades artísticas.
Paula Pedreira, productora técnica y fotógrafa del proyecto se mostró emocionada por el resultado de la actividad indicando: “Lo que se buscaba era que la casa volviera a estar presente y que dejara de ser un inmueble que ciertos espacios de las instituciones pretenden que se haga invisible. El no dar a un lugar el reconocimiento y el trato que se merece es esperar a que se destruya por sí mismo. Entonces esta acción lo que hace es llamar la atención frente a eso, que no se puede dejar destruir un inmueble como este, por la historia, por la memoria, porque es significativo y porque también es prueba judicial o debería serlo”.
(Foto: Agencia PatagoniaD)