El caso Parisi: Alguien que no debiese llegar a la papeleta

La
política ha pasado por diversos casos y situaciones, en donde la gente y
la opinión pública terminan llegando a una conclusión casi que por
sentido común: Esta persona no debiese ser candidata.

Hemos
tenido casos de financiamiento irregular de la política, hemos tenido
casos de violencia contra la mujer o intrafamiliar, y otros en donde se
abre derechamente el debate sobre si personas con esas condiciones se
les debiese permitir o no ser candidatas a un cargo de elección popular.
Acá cabe un debate más de fondo. Es cierto, todas y todos tenemos el
derecho a elegir y ser elegidos, pero también es cierto que la
democracia no es como el aire, es decir, no siempre ha estado ahí ni
está asegurada, lo cual obliga a elevar cada vez más los estándares
éticos de esta función.

Uno
esperaría que en democracias complejas y modernas como las que tenemos,
se abran este tipo de debates, más aún cuando vivimos un clima de
desconfianza en las instituciones y de daños a la fe pública, generados
por diversos organismos y personas.

Hoy
estamos en plena campaña presidencial, y ha saltado a la luz pública
que el candidato a la Presidencia de la República Franco Parisi,
mantiene una deuda de pensión con sus hijos por más de 200 millones de
pesos. Esta situación se suma al historial de un candidato que no goza
de muy buena fama en materia de probidad, ya que ha estado constante
mente
inmerso en situaciones complicadas con sus sociedades, ha sido
denunciado por estafa, su campaña presidencial del 2013 tuvo una
rendición de cuentas bastante cuestionable, no se conocer su paradero ni
sus fuentes de ingreso.

Pero
lo que cabe preguntarse, es que si en una democracia que merece elevar
sus estándares, ¿es razonable que alguien que no se hace cargo de la
manutención de sus hijos, tenga sin restricción alguna la posibilidad de
competir por dirigir el país? A mí, me parece que eso no puede ser.
Espero derechamente que la legislación en estas materias cambie. Tal
como alguien que ha sido condenado por maltrato contra la mujer o por
violencia intrafamiliar, desde mi punto de vista no se le debiese
permitir concursar en una elección popular, el caso de Parisi es
realmente impresentable, y no hay espacio para las medias tintas. No
basta con enarbolar discursos a favor de los niños, niñas y
adolescentes, o a favor de las mujeres y su inclusión justa y paritaria
en los diversos ámbitos de la sociedad, si simplemente no se es capaz de
impulsar con fuerza decidida estas cosas.

Espero
que casos como el de Parisi no sean simplemente anécdotas de un
candidato farandulero que dice que esto en verdad es una operación
política en su contra. Eso es falso, visibilizar una deuda de esa
magnitud con sus hijos, es sólo un acto de transparencia para que la
ciudadanía conozca quien está postulando al cargo más importante que se
puede ostentar en un país.

La
política y la democracia deben elevar sus estándares, se requieren y
requerirán medidas concretas para que la ciudadanía mantenga un sentido
de pertenencia con el sistema, y esto no sólo está dado por la robustez
de las instituciones, sino que también por establecer de parte de
quienes nos quieran representar, una coherencia entre lo que es las
acciones públicas y privadas.

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