El drama de los magallánicos que sobrevivieron al terremoto

cediendo estructuralmente con toda la gente que en ese momento se encontraba al interior del recinto.
El vuelo con itinerario de despegue programado para las 2.50 horas, se encontraba con un pequeño retraso en su salida, por lo que, los cerca de 40 magallánicos que se encontraban en la puerta de embarque a la espera del llamado oficial para abordar el avión, fueron sorpresivamente golpeados por el sismo.
Algunos de los pasajeros dormían, otros hacían uso de sus notebooks, algunos simplemente esperaban sentados cuando la naturaleza les demostró lo pequeños que somos. Según relatos de los testigos, el gran aeropuerto capitalino se agitaba violentamente, seguido de un fuerte sonido proveniente de las profundidades de la tierra. Seguido de esto, el techo del edificio se vino abajo, los televisores de plasma cayeron al piso, las lámparas y la iluminación del recinto comenzó a colgar y lanzar descargas de corriente, los vidrios se quebraron y las vigas crujían, haciendo pensar lo peor. La gente, se refugiaba con lo que tenía a mano, y así, los mejores escudos resultaron ser las mismas maletas que brindaron protección a los atónitos viajeros.
Luego de estos terribles minutos de pánico, donde los testigos indicaron “nunca hubo coordinación para el desalojo”,  los pasajeros aguardaron hasta aproximadamente las 16.00 horas para ser trasladados a un lugar seguro.
Actualmente, las personas que aguardan por el restablecimiento del servicio aéreo, se encuentran alojados en el “Hotel Gran Palace” en buenas condiciones de salud y con muchas ansias de estar nuevamente en Punta Arenas junto a sus seres queridos.

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