El prestigio político en su nivel más bajo y miles intentando participar

No
recuerdo acaso existió en nuestra historia republicana, ocasión en que
la actividad política y los políticos tuvieran una peor valoración y
evaluación por parte de la ciudadanía como hoy, esa responsabilidad es
de quienes participamos en política, los hechos de corrupción y las
malas prácticas, hoy se conocen en tiempo real y claramente, sin embargo
tampoco creo que hayan existido ocasiones en que miles de chilenos
estuvieran interesados en ingresar a la actividad, parto con el
principio de la buena fe y esto radica en que creo absolutamente que
todos los candidatos intentan hacer lo mejor por el país y por sus
propias regiones, lo que debe destacarse adecuadamente, esto mismo nos
hace tener esperanzas en que los nuevos procesos nos lleven hacia un
país más justo y equitativo.

Terminados
los procesos de inscripción electoral, donde por supuesto todos los
chilenos debieran tener la posibilidad de ser candidato por ser este un
legítimo derecho, el postularse al cargo cumpliendo la normativa legal,
sin dejar de mencionar que aún es necesario avanzar en las normativas de
participación, para que la democracia pueda ser más perfecta,
lamentablemente no todos lo logran y quedan muchos lastimados en el
camino de cada pacto o coalición, eso provoca enojos, rupturas,
desencuentros, que por supuesto tienen costos que alguien siempre paga.
Eso influye en que los elegidos nunca tendrán el respaldo integro de los
que quedan fuera del proceso y allí comienzan los primeros problemas y
se generan dificultades que hacen difícil una evaluación de lo que
podrían ser los resultados de Noviembre.

Si
existe un hecho casi seguro, es que para saber quién será la primera
autoridad del país deberemos esperar hasta diciembre, la verdadera
competencia presidencial ha comenzado y personalmente encuentro que es
una elección abierta, más allá de las opiniones respetables de los
diversos analistas, una semana en política es una eternidad, en el plano
parlamentario pareciera que solo el conglomerado de gobierno tiene una
lista unitaria, pero la dispersión de votos en la oposición no se debe
subvalorar, como tampoco las candidaturas Independientes de conocidos
resultados.

No
es menor que el parlamento que se elegirá en noviembre junto al
Gobierno que elegiremos en diciembre serán los encargados de implementar
el funcionamiento de la nueva constitución, que propondrá la Comisión
Constituyente y que apruebe finalmente la ciudadanía, este no es un
tema menor, porque aquella labor requerirá de mucha voluntad de diálogo
entre todas las sensibilidades políticas, puesto que nuestros
lineamientos constitucionales darán paso a una nueva sociedad que
esperamos contenga las aspiraciones que hoy tienen los ciudadanos y que
fueron objeto del estallido social de octubre de 2019.

Pero
para que estas nuevas estructuras asuman sus funciones faltan aún mas
de seis meses de gobierno y para implementar medidas mucho más aún, todo
ese tiempo quienes lo están pasando mal, es una eternidad, por ello
vuelvo a reiterar, sería muy bien visto que el Gobierno con el
parlamento trabajen en facilitar los problemas y dramas que viven miles
de chilenos y que no requieren enormes proyectos de ley para avanzar en
varios aspectos que hoy claman atención, resulta casi latoso pero los
medicamentos, el acceso a atención de salud, la modificaciones y
resguardo al t
ema
previsional, las brechas en educación y tantos temas que en mi humilde
opinión requieren mas de buena voluntad y acuerdos que de grandes
discusiones que podrían hacer permanecer a millones de chilenos en
precarias condiciones por mucho tiempo.

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