“Existen y revisten siempre una peligrosidad porque sin duda que ahí se juntan grupos en horas determinadas ya sea a beber, a pernoctar, etc. Nosotros hemos visto que en estos lugares ha crecido una cantidad de matorral y eso hace que las personas se puedan ocultar a hacer y deshacer en un momento determinado”.
Por ello, su llamado fue a que los propietarios de esos espacios hicieran los cierres correspondientes y evitar el libre acceso a ellos. Aunque, como también indicó, los cercos no duran mucho pues pasados unos días, ya los han roto o se los han robado.