En el Parque Nacional Bernardo O´Higgins se realizó primera expedición etnogeográfica en Magallanes.

La actividad se enmarca en el proyecto “Caracterización territorial del Parque Nacional Bernardo O’Higgins”, encargado por CONAF Magallanes, financiado por Corfo Innova y ejecutado por Cequa, que pretende recopilar información que permita identificar su potencial económico, turístico, científico y cultural.

La experiencia, única hasta el momento en su tipo, constituye un importante trabajo de colaboración entre CONAF Magallanes, Cequa y la comunidad de Puerto Edén. También es considerada por los representantes de la etnia kaweskar como una nueva práctica entre las entidades públicas y los pueblos originarios, pues estos se plantean como fuentes de conocimiento relevante para la sociedad en general.

El 10 de septiembre se embarcaron en la lancha institucional de CONAF (Yepayek), José Tonko (antropólogo), Juan Carlos Tonko, Óscar Aguilera, Gabriela Paterito, Francisco Arroyo, junto a la tripulación de la embarcación (Germán Coronado, Víctor Muñoz y Guillermo Igor) y Cristóbal Ivanovich, todos de CONAF.

Durante el viaje, el grupo recorrió sitios vinculados a la tradición oral kaweskar, donde filmaron segmentos de relatos que han sido traspasadas de generación en generación. En una emocionante visita, desembarcaron en la isla donde nació Gabriela Paterito, así como en otros sitios relevantes para sus historias personales, donde también se realizaron grabaciones audiovisuales autobiográficas en lengua kaweskar.

La embarcación circunnavegó la isla Wellington: con sus 7 mil kilómetros cuadrados, es la segunda en tamaño en el país, después de Chiloé. Además de rescatar la toponimia original, visitaron sitios mencionados en mitos kaweskar como “El hijo del Canelo” o el “Mito del ratón”, que para dicha cultura constituyen hechos que efectivamente ocurrieron.

Compartiendo secretos

Pero la expedición no sólo identificó hitos geográficos, sino también fue la primera vez en que los kaweskar dieron a conocer importantes sitios considerados tabú en su cultura. “Los sitios tabú tienen formas naturales que parecen artificiales, como rocas con rostros dibujados, cascadas que parecen perfectas escaleras, rocas que son verdaderas esculturas”, explica Óscar Aguilera. La relevancia de este hecho es que por primera vez los ancianos kaweskar (que recibieron esta información de sus padres y abuelos) dieron a conocer estos lugares a personas ajenas a su cultura.

En la tradición kaweskar, mirar directamente estos sitios atraía todo tipo de males, partiendo por el mal clima, cosa que ocurrió en este viaje: tuvieron media hora de sol en 13 días de navegación. José Tonko explica que “visitamos cinco sitios tabú, que están concentrados en un área especial. Nosotros los miramos, filmamos y fotografiamos, pero los ancianos que nos acompañaban se ocultaban en la lancha para no verlos”. Su hermano Juan Carlos Tonko agrega que “para ingresar era necesario realizar ciertos ritos: pedir permiso para entrar, no ir con malas intenciones y luego agradecer y despedirse”.

En tanto, Germaynee Vela-Ruiz, quien integra el equipo del Cequa, enfatiza que “los resultados de esta experiencia son beneficiosos para toda la comunidad, por el rescate de su patrimonio cultural, pero especialmente para CONAF y Cequa, pues se pone en valor algo que no se había visto: el Parque Nacional no sólo protege flora y fauna, sino mucho más que eso”.

Al respecto, Juan Carlos Tonko señala que “con este trabajo con CONAF en este proyecto Innova CORFO, se marca la presencia ancestral en el Parque. Hoy se une al conocimiento científico el valor de los conocimientos de nuestra etnia. Es una primera experiencia de trabajo en esta línea, pues lo que recogimos es mínimo en relación a lo que hay. Todos nos hemos dado cuenta de lo importante que es rescatar el valor que está presente en la memoria de nuestra gente y reconocer la cosmovisión kaweskar”.

Entre los resultados de la expedición se cuentan más de 5 mil fotografías, alrededor de 200 sitios georreferenciados, hallazgos de sitios donde realizar futuros estudios arqueológicos. Germaynee Vela-Ruiz asegura que “todos estos sitios se levantarán en una cartografía con nombres kaweskar que se usarán en el Parque”.

Aunque su inmensa extensión de 3 millones y medio de hectáreas lo convierten en el parque nacional más grande del país y uno de los cuatro más extensos del mundo, para los kaweskar el Parque Nacional Bernardo O´Higgins se encuentra en lo que ancestralmente conocían como su territorio, que abarcaba desde el Golfo de Penas hasta ambas márgenes del Estrecho de Magallanes.

Cabe señalar que la participación de la comunidad de Puerto Edén y los representantes de la etnia kaweskar no concluye aquí: tendrán un espacio de opinión en la planificación del Plan de Manejo del Parque Nacional Bernardo O´Higgins.

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