Llama
la atención los innumerables comentarios que circundan en torno al antiguo
Hospital Regional de Punta Arenas, el que pese a haber sido considerado en su
momento el principal centro de atención pública de la ciudad, hoy en día deja
en evidencia un estado de completo abandono.
Bien
lo señalaba recientemente el propio presidente del Consejo Regional (CORE),
doctor Ramón Lobos, quien a través de una entrevista realizada por nuestro
medio de comunicación, aludía al futuro incierto del inmueble al no existir una
propuesta formal por parte de la máxima autoridad regional.
Más
aún, los cuestionamientos se agudizan si consideramos que específicamente
durante el mes de marzo del año recién pasado, se hizo entrega de un informe de
carácter técnico, donde se esgrimía una serie de alternativas viables a todas
luces para revitalizar el inmueble, las que pese a incurrir en un significativo
valor económico que bordearía los 11 mil millones de pesos, se perfiló como una
opción concreta ante la cual no se ha entregado respuesta alguna.
“Lo
que se hizo fue licitar un estudio que diera opciones viables, razonables,
técnicamente justificadas sobre las diversas alternativas para dar solución en
materia de uso. Ese estudio particular, fue terminado el mes de marzo del 2014
y lo hizo específicamente el servicio liderado en aquel entonces por el
intendente Flies, por ende, este no es un tema nuevo”, explicó en primera
instancia el ex intendente Claudio Radonich, intentando dar cuenta de la
urgente necesidad de contar con una respuesta concreta por parte de la
autoridad vigente.
“Este estudio, no sólo da cuenta del alto
costo que implica su empleabilidad, sino que por sobre todo, da cuenta que
dentro de la estructura interna del edificio, es perfectamente viable
concentrar los servicios vinculados a salud, ya sea Fondo Nacional de Salud
(Fonasa), Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin); además, el
espacio también da para instalar todo lo relacionado a Desarrollo Social, esto quiere decir el
Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis), Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena (Conadi), e inclusive la propia seremía, sin dejar de lado
los servicios respectivos al área de educación, todos ellos con altos flujos de
vecinos.