Acompañados por su perro, no tienen cómo calefaccionarse y sobreviven a las inclemencias con la solidaridad de anónimos que les prodigan abrigo y alimentación una vez a la semana. De hecho, la mujer cuenta que hace poco les regalaron un colchón.
Acompañados por su perro, no tienen cómo calefaccionarse y sobreviven a las inclemencias con la solidaridad de anónimos que les prodigan abrigo y alimentación una vez a la semana. De hecho, la mujer cuenta que hace poco les regalaron un colchón.