esde su incipiente irrupción en los comercios y almacenes de los barrios de Punta Arenas, no han dejado de estar en la polémica, principalmente por la discusión de si se trata de juegos de destreza o azar.
A fines de 2014, la justicia ordenó el retiro de una serie de las denominadas tragamonedas que se encontraban funcionando en poblaciones y galerías de la ciudad, argumentando que se trataba de una infracción a la Ley de juegos de azar.
Como en Punta Arenas, y al igual que en muchas ciudades del país, el Gobierno ha decidido poner orden sobre el tema, por tal motivo, el subsecretario de Prevención del Delito, Antonio Frey, anunció que se está trabajando en un proyecto de ley para prohibir o regular el funcionamiento de los tragamonedas, como así también de los comercios que ofrecen este tipo de juegos.
“Vamos a tener una postura de Gobierno al respecto, en virtud de elaborar un proyecto de ley que permita tener una mirada en relación a dos vertientes: ya sea prohibición o regulación”, comentó Frey.
Según explicó la autoridad, la regulación o prohibición de la actividad debe contemplar además, la respectiva capacidad de fiscalización por parte del Estado, situación que actualmente es deficiente.
Junto con buscar normar el funcionamiento de los tragamonedas, desde el Gobierno se pretende además, regular la cantidad de máquinas disponibles de acuerdo a la cantidad de habitantes. “Este tipo de actividad produce externalidades negativas, ya sea porque producen ludopatía o por actos ilícitos asociados”, dijo Frey.
Antes del envío del proyecto al Parlamento, el Gobierno evaluará cuáles son las mejores alternativas para abordar el tema, tomando como ejemplo experiencias de otros países.
En Punta Arenas, la justicia ha venido sosteniendo que existe total prohibición para la utilización de maquinas del tipo tragamonedas, prohibición que se extiende tanto para comerciantes como particulares.
Quienes defienden la utilización de las máquinas, aseguran que se trata de juegos de destreza y no de azar, por lo tanto debería estar regulado su funcionamiento pero no su prohibición.