Luego le prendió fuego con un encendedor a diversas especies inflamables como prendas de vestir, papeles, sábanas, frazadas, zapatillas y otras, todas las cuales depositó sobre el colchón de su cama. Luego, portando un fierro de aproximadamente 80 centímetros, gritaba que el fuego lo había iniciado, porque quería su traslado y amenazaba con golpear con el fierro a quien ingresara a su celda. Personal de Gendarmería tuvo que emplear un esmeril para cortar el candado de la celda y usar elementos disuasivos, gases, para reducirlo y lograr sacarlo del lugar y así controlar el fuego.
Por este hecho fue condenado por el Juzgado de Garantía a la pena de multa de dos Unidades Tributarias Mensuales, “como autor del delito de daños a la propiedad de Gendarmería de Chile”.