El Estrecho de Magallanes debiera ser uno de los puntos de mayor atractivo para los turistas chilenos y extranjeros que llegan a Punta Arenas, ya sea de paso a Última Esperanza o Tierra del Fuego o, mejor aún, hacia la Antártica chilena.
Sin embargo, la Avenida Costanera del Estrecho ha dejado de estar a la altura de las más caras ambiciones del turismo regional, el cual necesita sumarle a Punta Arenas mayores atractivos que el Cementerio Municipal, sus artesanos y su gastronomía, por señalar unos cuantos.
La costanera une, desde Avenida Aguirre Cerda, por el sur, hasta las inmediaciones de Bahía Catalina, por el norte, con pavimento impecable en las cuatro calzadas, en sus ciclovías y en sus veredas, con excepción de los infaltables hoyos en alguno de los sitios destinados a estacionamiento vehicular.
Hasta allí, todo bien. Pero hay señalética turístico-histórica dañada; otros “adornos” que sugieren veleros en pos de las aguas, están pintados por los vándalos autodenominados “artistas urbanos”; hay acumulación de basuras y desperdicios en las playas, con perros callejeros incluidos y muchos de las vigas instaladas allí, están cubiertas de óxido porque la pintura ya desapareció y, al parecer, sin retorno por ahora, como las ampolletas de uno que otro farol que o se han quemado o han sido rotos: adivinen por quiénes. No hay que ser clarividente para eso.
Quienes más disfrutan de la Costanera del Estrecho son los deportistas, que al trote acompasado o a paso rápido oen bicicleta transitan por el sector, a veces deteniéndose en las máquinas de ejercicios que, en su momento, instaló la municipalidad.
Pero le falta “algo de aceite y de pintura”, aunque las máquinas aún están más que presentables y son usadas en forma notable y masiva, especialmente durante los fines de semana, mejor aún si se trata de feriados largos.
Se espera que los retamos y otros arbustos que han plantado trabajadores municipales reciban el debido cuidado, riego y poda oportunos, y que se mantengan de un tamaño tal que no impidan apreciar la vista del Estrecho de Magallanes o servir de refugio a más de algún malandrín.
¿Tarea de las autoridades solamente? Se estima que no. Porque cuidar, mantener y justipreciar la importancia de la Avenida Costanera del Estrecho de Magallanes en la capital de la Patagonia es un deber de todos los que vivimos en Punta Arenas.