El destacado y conocido profesor José Raúl Alvarado Díaz se desempeñó durante cuarenta años en el ámbito de la pedagogía en la ciudad de Punta Arenas.
Fue director del Liceo Juan Bautista Contardi, con resultados educativos integrales que llevaron a sus alumnos y profesores a figurar como actores fundamentales y ser distinguido entre los mejores establecimientos educacionales de la región y del país.
Alvarado también desarrolló una labor altamente positiva en el Liceo de Excelencia Luis Alberto Barrera y ocupó también el cargo de secretario regional ministerial de Educación y jefe de la Superintendencia de Educación en Magallanes.
Desde hace dos meses, y después de ganar un concurso con el requisito de haber cumplido con las exigencias de la alta dirección pública, está al frente del liceo Instituto Italia, dependiente de la municipalidad de Valdivia, y al que recibió con una matrícula de 351 alumnos, que en este lapso ya llegaron a 470 jóvenes, que cursan de séptimo básico a cuarto año medio.
-¿Cómo percibe a la comunidad de Valdivia, a su alcalde, a la comunidad escolar que ahora encabeza?
“La comunidad valdiviana está conformada por personas que me han brindado una excelente y cariñosa acogida, partiendo por el alcalde, Omar Sabat, hijo de un ex alcalde, que era médico y que durante varios períodos ocupó el cargo, dejando una profunda huella positiva que su hijo ha sabido profundizar, al punto de haber sido reelecto con una muy buena votación. El DAEM realiza una gestión notable y la comunidad escolar lo percibe y lo siente así. Mención especial merece la actitud de muchos magallánicos, entre ellos algunos ex apoderados, que me conocen bien y que me recibieron en forma cariñosa, al punto de promover la matrícula en el colegio que me tiene como responsable mayor. Y la comunidad de Valdivia y sus pueblos cercanos aún está libre del flagelo que trajo el siglo XXI. Conservan las tradiciones, son respetuosos de todos y con todos, partiendo por ellos mismos y sus familias y eso se refleja en los alumnos: esforzados, obedientes y con ganas de obtener mayores logros”.
-¿Qué recuerda de la educación de Punta Arenas, la municipalizada, por cierto?
“Tengo muy claro que la gestión de Emilio Boccazzi fue nefasta y ha sido la que más daño le hizo a la educación municipal de Punta Arenas, en todo sentido. Y no vale la pena ahondar en las razones, porque las personas la conocen y la rechazaron en las urnas en las recientes elecciones”.
-¿Fue una sorpresa para usted?
“No fue sorpresa ante una gestión deficitaria de la que fui testigo privilegiado”.
-¿Cómo se siente en Valdivia?
“Estoy feliz, contento, en lo personal y en lo profesional. Haciendo lo que me gusta y pretendo hacerlo bien y en el período en que estaré al frente, quiero hacer en cinco años lo que demoré veinte en Punta Arenas, al frente del Liceo Contardi”.
-¿Cómo?
“Primero, modifiqué la jornada escolar y tenemos siete horas de clases en las mañana, un lapso de 45 minutos para almorzar, en el mismo liceo, para lo cual exigí y logramos alimentación para todos los estudiantes; dos horas más por las tardes y a la casa sin tareas. Asimismo, a partir del próximo año no se tomarán exámenes, porque 15 o 20 días de preparación (algunos lo llaman “calentar la materia del año) tensiona a los alumnos y, en vez de mejorar las notas se perjudican. Lo importante es el trabajo, el aprendizaje durante el año.
-¿Y todo eso para qué?
“Para aportar a una educación con verdadera diversidad y verdaderamente inclusiva. Para abrirle a los jóvenes más oportunidades y más espacios y ya lo hacemos con el mismo colegio, con las salas de computación, con la biblioteca”.
-Aparte del aumento de matrícula del establecimiento, ¿hay otro logro tan concreto como ése?
“Sí, hemos aumentado el promedio de asistencia de los alumnos del ochenta y cinco por ciento, que es lo habitual en los establecimientos municipalizados, a un noventa y siete por ciento en estos meses”.
-¿A qué atribuye ese y los otros logros?
“Hemos cambiado la actitud y a los chiquillos les gusta que el director, cada mañana, temprano, los salude en la puerta del liceo, les pregunte cómo están, qué tal lo han pasado, todo eso hace más grato el ir a estudiar y a mí me acerca más a ellos”.
-¿A qué estratos sociales pertenecen esos alumnos? ¿Eso incide en el nivel de aprendizaje?
“Nuestro colegio está en Avenida Francia 267, un sector donde funciona una Fiscalía, un supermercado; hay, también, poblaciones más bien modestas como San Pedro, Pablo Neruda y Gianni Zavala y también sectores residenciales de clase media acomodada, como El Bosque, Europa y Los Fundadores y desde allí llegan nuestros alumnos y nosotros trabajamos para que haya una verdadera diversidad y una educación verdaderamente inclusiva, porque uno de los mitos que hay que derribar es aquel que dice que el estrato social determina el nivel o la capacidad del aprendizaje, todo está en el esfuerzo que se haga y de la entrega de todos, en una tarea que incluye a los padres, a la familia, a la escuela, al colegio y a las autoridades”.
Es decir, una tarea que debe incluir a todos, partiendo, obviamente, por los alumnos, tal como ocurrió en el Liceo Juan Bautista Contardi, de Punta Arenas, hace ya varias décadas, pero con el mismo José Raúl Alvarado al frente de la comunidad educativa.
-¿Hasta siempre?
“Soy magallánico y aunque hubo pequeños grupos y personas que quisieron dañarme, que desconocieron mi aporte a la educación, llevo a mi tierra natal -Porvenir- en el corazón, aunque haya mucha distancia entre Valdivia, Punta Arenas y la capital de Tierra del Fuego”.