El astillero chino Xin Hua
Shipyard, de Bonny Fair, en Nansha, provincia de Guangzho, allá en la lejana
China que, alguna vez, fue de Mao Zedong, vio zarpar al ferry más moderno de
Chile y de América del Sur, al mediodía del 7 de julio pasado, con destino,
primero, al puerto comercial de Nansha.
Era la primera etapa de
una travesía que lo llevaría a recalar a Hong Kong, para abastecerlo y
prepararlo para enfrentar una travesía por el no siempre tranquilo Océano
Pacífico.
Desde ese puerto, cuatro
días más tarde, zarpó en dirección a Majuro, en las islas Marshall, uno de los
muchos archipiélagos de Oceanía, escenario de acciones bélicas notables por su
dureza en la Segunda Guerra Mundial cuando estadounidenses y japoneses se los
disputaban a balazos, bombardeos, desembarcos y combates navales.
Hasta ese puerto de tan
exótico nombre, el ferry Pionero llegó el día 1 de agosto, 21 días después, al
cabo de una navegación que cubrió 3 mil 910 millas, es decir, siete mil 241
kilómetros.
Cumplidas
las tareas de reabastecimiento tanto de combustible como de provisiones para la
tripulación, apuntó la proa hacia El Callao, principal puerto del Perú, al cual
arribó sin mayores contratiempos, el 14 de septiembre, al cabo de 37 días,
completando un recorrido de 7 mil 280 millas, o sea, ni más ni menos que 13 mil
483 kilómetros.
Por
entonces, ya cruzado el Pacífico, llevaba navegados dos meses y cinco días, y
había cubierto una distancia de 11 mil 190 millas, es decir, 20 mil 723
kilómetros.