Los nuevos exámenes para obtener la licencian “matan” a muchos conductores

Hay un antes y un después respecto de los exámenes para
obtener o renovar las licencias para conducir 
vehículos motorizados.

El punto de quiebre de dos situaciones muy dispares lo marcó
el 6 de diciembre de 2012, cuando se dio a conocer el formato del nuevo examen.

Se había acogido el planteamiento de la Comisión Nacional de
Seguridad de Tránsito (Conaset), la que había dado a conocer que la renovación
del documento habilitante para conducir o la obtención de él, había llegado a
ser tan fácil de adquirir que parecía un mero trámite.

Pero las consecuencias de ese acto tan fácil, podían medirse
en las miles de víctimas mortales, heridos, muchos de ellos con lesiones
graves, y en los cuantiosos daños materiales que dejaban como saldo los
accidentes de tránsito, cuyos responsables eran conductores con licencias
obtenidas sin requisitos o exigencias mayores.

Es que en verdad era relativamente fácil: 35 preguntas de un
universo de sólo 280, con preguntas y respuestas impresas en un cuadernillo que
se podía adquirir en cualquier kiosko.

Claro que había que superar el examen psicotécnico que, en
algunos municipios, por la gran cantidad de solicitantes de licencias,
dificultaban la labor de los profesionales y los obligaban a  efectuar “exámenes marmicoc”, aludiendo a una
marca de ollas a presión de mucha demanda por esos años.

Pero la cosa cambió, a instancias de la Conaset.

Se aumentaron las exigencias y se amplió el número de
posibles preguntas a 800, lo cual impide memorizarlas, incluso a personas con
habilidades calificadas de superiores.

Como la oportunidad era propicia, se incluyeron en el
cuestionario algunos alcances a la Ley Emilia; los efectos del consumo de
alcohol (y drogas) y, obviamente, otros aspectos más específicos de la Ley de
Tránsito.

 

Las frías cifras

Las cifras son esencialmente frías y fue así como, si antes
del 6 de diciembre de 2012 se registraba un 95 por ciento de aprobación, la
situación, de hecho, se invirtió.

Entre noviembre de 2014 y noviembre de 2015, de los 394 mil
176 solicitantes de licencias para conducir vehículos que rindieron el examen
teórico, apenas aprobó el 49,1 por ciento de ellos.

Es que el examen se toma basado en contenidos y no en la
memorización; la ampliación del universo de preguntas y formas aleatorias de
presentarlas ha obligado a los solicitantes de licencias a prepararse más y
mejor porque las exigencias son mayores.

Y eso es evidente, porque de acuerdo con cifras del
Automóvil Club de Chile, tres de cada cuatro conductores aprendieron con sus
padres y un 3 por ciento lo hizo solo, pero el cambio cultural que implica las
nuevas exigencias para obtener licencia sólo se verá dentro de una década,
cuando se aprecie que ha mejorado la calidad de los nuevos conductores de
vehículos motorizados, se afirma.

 

El examen práctico

Muchos conductores que aprobaron el examen teórico, no sin
esfuerzo, van algo nerviosos a rendir el práctico.

Y allí, otra vez, se produce la reprobación, aunque la
cantidad de no aprobados es significativamente menor.

Del total de poco más de 411 mil postulantes, sólo el 18,5
por ciento, es decir, casi la quinta parte “quedó a pie” por haber cometido
errores en la conducción.

El primero de ellos y que lo inhabilita de inmediato para seguir
dando la prueba es el no abrocharse el cinturón de seguridad.

Los que superan ese primer escollo reprueban porque no se detienen ante un disco “Pare” o ante
la luz roja del semáforo, porque creen que pueden pasar con luz amarilla al
frente, se cambian de pista en forma sorpresiva y sin señalizar o pierden, por
distraídos, el control del vehículo.

Y aquí en Magallanes
conspiran contra los conductores inexpertos, las calzadas, ya sea de subida o
de bajada, cubiertas de escarcha, nieve o, en el
mejor de los casos,
mojadas por la lluvia.

 

Cifras
magallánicas

La Dirección de Tránsito
de la Municipalidad de Punta Arenas, durante el primer semestre del año 2014,
tomó 1.463 exámenes teóricos para obtener licencia de conducir.

De ese total, aprobó el
49,3 por ciento, es decir, 721 personas, pero reprobaron 742, que representan
el 50,7 por ciento.

En el segundo semestre
del año pasado, se tomaron 1.421 exámenes, con una aprobación de sólo el 39,5
por ciento, es decir, 561 personas, y reprobaron 860, que representaron el 60,5
por ciento.

En el primer semestre de este año, de acuerdo con lo
informado por el ingeniero Sergio Oyarzo, director de Tránsito de Punta Arenas,
las cosas anduvieron mejor, ya que de los 1.442 exámenes tomados fueron
aprobados 698, o sea, equivalentes al 48,4 por ciento, y reprobó sólo el 51,6
por ciento, es decir, 744 postulantes.

Respecto de los exámenes prácticos, Oyarzo indicó que,
semestralmente, son rendidos unos 1.900 exámenes, cuyos índices de reprobación
y aprobación los maneja la Conaset, a fin de dar cumplimiento a una instrucción
centralizada.

Y, finalmente, el director de Tránsito del Municipio de
Punta Arenas informó que entre las causas locales de reprobación inmediata
figura la obstrucción de las pistas de circulación; transitar por el centro de las calzadas;
cambiarse de pista sin la debida señalización; no respetar los discos Pare,
Ceda el Paso y la luz roja de los semáforos y poner en marcha el vehículo sin
colocarse debidamente el cinturón de seguridad, a lo que hay que sumar el
conducir un vehículo motorizado a velocidad poco razonable y prudente.

 

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