Según la fiscal, Camila Clavero se desempeñaba como vendedora en Falabella y en esa condición tenía acceso a todas las operaciones de la tienda y se coludía con sus amigos para sustraer especies. Entre enero y febrero de este año se apropiaron de artículos por más de un millón de pesos, a través de ventas ficticias, vía cobros excesivamente inferiores. Por ejemplo, la mercadería la pasaban por cuatro mil pesos y los productos sumaban más de 200 mil. En otras ocasiones, utilizando la tarjeta CMR de estas personas, fingía pagos. En una parcela y en un domicilio particular la policía recuperó importante cantidad de mercadería, entre ropa y artículos de librería.