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La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos, más conocida como NASA (sigla en inglés), realizó un importante anuncio este miércoles.
Científicos hallaron, por medio del telescopio espacial Spitzer de la
NASA, alrededor de una pequeña estrella un fascinante sistema de siete planetas del tamaño de la Tierra, que representa el terreno más prometedor hasta la fecha para analizar si hay vida más allá del Sistema Solar.
“Hemos dado con el buen blanco” para buscar la eventual presencia de
vida en los exoplanetas -fuera del Sistema Solar- declaró Amaury Triaud,
coautor del estudio publicado este miércoles por la revista Nature.
Los siete planetas giran alrededor de una pequeña estrella ultrafría, la Trappist-1, situada a “únicamente” 40 años luz de la Tierra.
Tienen un tamaño y una masa similares a las de nuestro planeta, casi
seguro son rocosos, y tres de ellos están situados idóneamente para
albergar océanos de agua líquida.
“Este descubrimiento marca un nuevo récord de mayor número de
planetas en zonas habitables que giran alrededor de una sola estrella,
fuera de nuestro Sistema Solar. Todos estos 7 planetas podrían tener
agua líquida -que, como sabemos, es la clave para la vida- bajo las
condiciones atmosféricas adecuadas, pero las probabilidades son más
altas en 3 de ellos”, indicó la NASA en un comunicado.
Para los
científicos, su proximidad a la Tierra y la penumbra de su estrella
enana roja representan unas ventajas cruciales para analizar su
atmósfera y buscar las combinaciones químicas indicadoras de una
eventual actividad biológica.
“Hasta ahora, no teníamos los planetas adecuados para saber” si hay
vida más allá de nuestro Sistema Solar, dijo en rueda de prensa Triaud,
de la Universidad de Cambridge.
El sistema Trappist-1 no sólo es -entre los conocidos hasta ahora -,
el que tiene el mayor número de planetas del tamaño de la Tierra que
orbitan alrededor de una sola estrella, sino que en él abundan las zonas
temperadas, es decir, donde no hace tanto calor como para que se evapore el agua, ni tanto frío como para que esta se solidifique.
A la vez, el hallazgo supone un nuevo indicio de que la Vía Láctea,
puede albergar miles de millones de mundos de tipo terrestre.
Sorprendentemente, los científicos podrían haber estado buscando en el lugar equivocado, según los últimos hallazgos.
“Fue
una buena idea estudiar alrededor de las estrellas más pequeñas de
nuestra galaxia y cercanas a nosotros”, dijo el autor principal, Michael
Gillon, profesor de la Universidad de Lieja, en Bélgica.
“Esto es algo que nadie hizo antes: la mayoría de astrónomos se
habían concentrado hasta ahora en estrellas como nuestro Sol”, añadió.
Gillon y su equipo empezaron a rastrear la Trappist 1 -con una masa
que representa menos del 10% de la del Sol- en 2010 y cinco años después
indicaron haber hallado tres planetas en su órbita gracias al pequeño
telescopio Trappist del Observatorio Europeo Espacial, basado en Chile.
Los detectaron utilizando el método de “tránsito”: cuando un cuerpo
que sigue una órbita pasa entre una estrella y el telescopio de un
astrónomo, la luz estelar se atenúa de una forma cuantificable.
Pero entonces se dieron cuenta de que los cálculos no cuadraban, por
lo que pidieron emplear el telescopio espacial Spitzer de la NASA,
afirmó Emmanuel Jehin, coautor del estudio, también de la Universidad de
Lieja.
“Esto nos permitió periodos de observación durante las 24 horas, lo cual fue crucial para descubrir que había siete planetas”.
Desde la Tierra, los astrónomos solo podían rastrear la actividad
alrededor de la estrella durante la noche, mientras que desde el
espacio, “observamos continuamente”, agregó.
Estos planetas giran alrededor de la estrella enana roja en entre 1,5
y 12 días, ya que están mucho más cerca de ella que la Tierra del Sol.
Gillon y su equipo empezaron a analizar la atmósfera de cada planeta.
“Hay al menos una combinación de moléculas” y “si (esta) estuviera
presente de forma relativamente abundante, esto nos indicaría con un 99%
de fiabilidad que hay vida”, dijo este científico.
“Pero a no ser que detectemos un mensaje procedente de una forma de
inteligencia de fuera de nuestro sistema solar, nunca estaremos 100%
seguros”, según Gillon.
NOTICIA EN DESARROLLO – Bio Bio Chile en asociación con Pingüino Multimedia