De acuerdo con los lineamientos estratégicos institucionales, Gendarmería organizó un ejercicio de respuesta interinstitucional ante una presunta emergencia que pudiese afectar eventualmente a la principal cárcel de la Región de Magallanes.
Un foco de fuego en uno de los módulos donde habitan los privados de libertad activó la alarma general en el complejo, así como los protocolos ante este tipo de situaciones, lo que significó el desalojo de los internos durante horas de la noche del viernes 26 de mayo.
Además, la planificación ante este tipo de emergencias hizo necesaria la participación de otras instituciones que colaboraron en hacer efectivo el protocolo ante un ejercicio realista que implicó la atención de un herido por parte del SAMU, así como la búsqueda en las inmediaciones de la cárcel de un reo fugado por parte de la PDI, ambas metas alcanzadas con éxito.
Por su parte, Bomberos se abocó a la búsqueda y rescate, así como a la extinción de un foco de fuego, mientras Gendarmería desplegaba a su personal en funciones de seguridad perimetral y para el control de los evacuados, haciéndose partícipe así mismo a través de su brigada contra incendios como equipo de primera respuesta.
Sobre este simulacro, el capitán de la Octava Compañía de Bomberos y oficial a cargo del dispositivo bomberil, Marcos Paillahuala, explicó que se combatieron focos en los módulos A y E, así como proceder a la búsqueda y rescate de una persona, maniobra que realizó en conjunto con los funcionarios de Gendarmería.
“El ejercicio fue bueno, más allá de algunos detalles a perfeccionar para que el despliegue de medios hubiese resultado más rápido y eficiente”, aseguró el capitán Marcos Paillahuala.
Por su parte, el mayor Luis Suazo López, jefe Operativo Regional de Gendarmería, explicó que “el ejercicio se pudo evaluar positivamente, ya que sirvió para identificar eventuales descoordinaciones o fallas, y así generar procesos de mejora de manera que al abordar una emergencia real podamos hacerlo bien y con efectividad”.