Explicó que “una conducta correcta en esta materia, evita situaciones de riesgo para la salud de la población ya que implica que los productos comercializados son inocuos y aptos para el consumo de los clientes. A su vez, evita que los propietarios se vean expuestos a sanciones como sumarios y prohibición de funcionamiento. Sólo pasa por la preocupación permanente de los comerciantes”.