Ante este panorama, el subdirector nacional de la entidad sanitaria fiscalizadora, Juan Luis Ansoleaga, aclaró, en primer lugar, que una vez conocida la notificación, se ordenó a la empresa propietaria sacrificar o cosechar a la brevedad los salmones afectados y que como “no era la primera vez que se registraba ese acontecimiento” en la firma Salmones Magallanes, el proceso se mantenía debidamente monitoreado.
En lo que refiere a una posible propagación del virus, Ansoleaga señaló: “Técnicamente no debiera haber una expansión del ISA pues los dos centros infectados están a más de 10 millas de otras jaulas, por lo que la pesquisa fue certera y oportuna”.