Es el caso de los tarjeteros, parquímetros o guardiayudas, quienes a un costado de la calzada aguardan a los automóviles que necesiten aparcar en las principales avenidas de la ciudad, aguantando el frío, viento, lluvia, nieve y escarcha. En este contexto, resulta, por lo menos, llamativo que estos trabajadores –entre muchos otros que faenan en la calle- capeen las inclemencias del tiempo, sólo con el vestuario que llevan puesto. “Nos dan una parka, un pantalón y unos zapatos que no son suficiente”, declaró una funcionaria que prefirió mantener su identidad a resguardo. Además, agregó que los zapatos no tienen suela antideslizante y que para colmo al ser con punta de fierro, “se enfrían demasiado con la nieve”.