El buque Sewol se hundió un par de horas después de sufrir una aparente colisión a 20 kilómetros de la isla suroccidental de Byeongpyung.
El barco llevaba 459 pasajeros a bordo, de los cuales 325 eran estudiantes de bachillerato que realizaban un viaje escolar.
Los buzos enviados por la marina han cobrado un papel fundamental. Son 200 especialistas que tratan de penetrar en el enorme buque de 146 metros de eslora y 22 de manga, para rescatar a los pasajeros que pueden haber quedado atrapados en su interior.
El barco, que apenas cubría la mitad de su aforo de 921 personas, partió la noche anterior del puerto de Incheon, al oeste de Seúl, con retraso por niebla, pero en la zona donde se produjo el accidente la visibilidad era relativamente buena según las autoridades meteorológicas.