El
delantero peruano Paolo Guerrero había sido condenado a seis meses sin
poder jugar fútbol por consumir benzoilecognina, un derivado de la
cocaína, pero el TAS aumentó la sanción a 14 meses, por lo que el
atacante recién podría volver a jugar el 9 de enero del próximo año, es
decir, no podrá disputar el Mundial de Rusia.
El
revuelo por la ausencia del Depredador fue noticia en todo el mundo y
es, sin duda, la ausencia más bullada de la copa. Aún así el ariete no
pierde la fe y con ayuda de FifPro, la asociación mundial de
futbolistas, está apelando a la decisión.
Sin
embargo, Guerrero recibió este lunes un apoyo grande e inédito. Hugo
Lloris, Simon Kjaer y Mile Jedinak, capitanes de Francia, Dinamarca y
Australia respectivamente, se sumaron a la agrupación gremial en el
alegato a la FIFA, los tres países rivales de Perú en el grupo C del
Mundial.
Guerrero
se encuentra actualmente en Zurich a la espera de una reunión con
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para explicarle su situación
personal y convencerlo de poder jugar su primer Mundial.