¿Cómo debería afrontar Bolivia las relaciones con Chile tras el fallo en La Haya?

Los
rostros de los presentes en la Plaza Murillo de La Paz y el del propio
Presidente Evo Morales en La Haya la jornada del lunes tras la lectura
del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la demanda de
obligación de negociar, lo decían todo: el veredicto en el cual se
rechazó la solicitud de Bolivia en la acción legal presentada contra
Chile cambió por completo el panorama en el país vecino respecto de su
aspiración marítima y siembra una serie de dudas al respecto.

El que la
CIJ resolviera que Chile no tiene una obligación legal de negociar con
Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico significó, sin dudas, un
balde de agua fría para el Mandatario, luego de que éste manifestara un
excesivo optimismo por lo que iba a pasar en La Haya e ilusionara a sus
compatriotas. Sin embargo, los jueces dijeron otra cosa y los planes del
país altiplánico, ciertamente, se ven alterados.

Ante esto surge la
duda de cómo debería Bolivia afrontar las relaciones con Chile después
de este fallo, en un escenario donde nuestro país no está obligado a
negociar una salida soberana al mar y con tantos otros temas pendientes.
“No debería haber ninguna modificación respecto de lo que ha ido
planteando el Presidente Evo antes de conocerse el fallo. Han sido
varias las oportunidades en las que ha señalado la necesidad de un
diálogo sincero, honesto entre ambos Estados, así que creo que conocido
el fallo no debería alterar esa perspectiva”, dice a Emol el analista
boliviano y exministro Hugo Moldiz.

Para
quien fuera incluso ministro del Gobierno de Evo Morales, la Corte si
bien rechazó la obligación de negociar de Chile “al mismo tiempo señala
que esto no debería evitar un diálogo de buena fe entre ambos gobiernos
para resolver el tema del enclaustramiento, así que creo que ahí hay una
razón poderosa para continuar más bien en esa dirección”.

Por la vereda
contraria, el analista José Antonio Quiroga advierte que el veredicto
marcará un antes y un después en las relaciones entre ambos países. “Yo
creo que este fallo va a tener un efecto muy importante en las
relaciones futuras entre Bolivia y Chile porque cierra una etapa que ha
sido muy larga y conflictiva en la relación de los dos Estados, y creo
que la etapa que podría abrirse -y en ese sentido creo yo que el fallo
debería tomarse como una oportunidad- va a tener un escenario de diálogo
y de negociación de temas pendientes muy distintos”.

Así,
dentro de toda esta disyuntiva, las dudas se acentúan si se piensa en
cómo el Gobierno de Morales puede encausar estas negociaciones. Y es ahí
donde surge la idea de restablecer las relaciones diplomáticas con
Chile, quebradas desde hace décadas. Así lo propone Moldiz: “Creo que
Bolivia y Chile ganan más ambos estableciendo una relación amistosa, con
firmes propósitos integracionistas, de relación económica, de
complementariedad económica, así que creo que ese va a ser el escenario y
ojalá incluso se pueda plantear un restablecimiento al más alto nivel,
estoy hablando a nivel de embajadores entre ambos países”, afirma.

Quiroga,
por su parte, es más cauto y asegura que tal vez no es el momento para
restablecer las relaciones. “Si el fallo hubiese sido distinto lo
primero que habría hecho Morales es ofrecer relaciones diplomáticas
puesto que se habrían zanjado las diferencias de índole jurídica. Pero
como el fallo
ha
sido adverso, y muy adverso, puede que esa iniciativa de restablecer
las negociaciones quede postergada sin fecha o en todo caso que se
espere el segundo caso en la Corte que es el del Silala”, indica, agrega.

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