Los cuatro principales acusados, de los
catorce miembros de una red de tráfico de personas juzgados desde hace
un año, escaparon a la cadena perpetua que pedía para ellos el fiscal
Gabor Schmidt, quien quería que esta fuera irreducible para tres de
ellos.
La fiscalía anunció de todas formas que apelará la sentencia. El
cabecilla de la red, Samsoor Lahoo, un afgano de 31 años, sus dos
adjuntos y el conductor del camión, los tres de nacionalidad búlgara,
fueron condenados a 25 años de prisión.
Los otros diez acusados,
mayoritariamente de nacionalidad búlgara y tres de los cuales están
prófugos, fueron condenados a penas entre tres y doce años de cárcel.