La
economía estadounidense se contrajo a un ritmo anual del 5 % en el
primer trimestre de 2020, dos décimas peor de lo calculado inicialmente,
en un alarmante indicador de la gravedad de la crisis desencadenada por
la pandemia del coronavirus, que ha llevado a más de 41 millones de
trabajadores a pedir las prestaciones por desempleo en poco más de dos
meses.
Estas cifras suponen la primera caída trimestral registrada en EE.UU. desde la crisis financiera de 2008.
Departamento de Comercio
El
Departamento de Comercio publicó el segundo de sus tres reportes sobre
la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) entre enero y marzo, en el
que revisó a la baja el primer cálculo de una tasa anual del -4,8 % al
-5 %.
Aunque
el primer trimestre del año ya refleja parte del impacto de la crisis
desencadenada por el coronavirus SARS-CoV-2, los economistas apuntan que
el segundo trimestre será el periodo en el que se verá en toda su
magnitud, con una contracción estimada de la economía que podría rondar
el 30 % anual.
Se dispara el desempleo
También
se conoció este jueves el nuevo reporte semanal de solicitudes de
subsidio por desempleo en EE.UU., que volvió a ofrecer una cifra
sombría.
Más
de 2,12 millones de personas lo solicitaron la semana pasada, con lo
que suman más de 41 millones los pedidos en algo más de dos meses bajo
la pandemia del COVID-19.
En
la semana anterior se habían recibido 2,43 millones de solicitudes y la
cifra semanal ha estado descendiendo desde que la semana que terminó el
28 de marzo hubo 6,9 millones de solicitudes de prestaciones por
desempleo, a medida que más estados han ido permitiendo la reapertura de
negocios.
El
promedio de solicitudes en cuatro semanas, una cifra que compensa las
variaciones semanales y da mejor idea de la tendencia, bajó a 2,6
millones, comparado con la media de 3 millones de la semana anterior.
El
informe del Departamento de Trabajo indica hoy que en la semana que
concluyó el 16 de mayo había 21,05 millones de personas que percibían el
subsidio convencional por desempleo, comparado con 25 millones de
personas en la semana anterior.
Reapertura gradual
La actividad económica en el país se ha paralizado durante casi dos meses por las medidas de confinamiento y las
restricciones de movilidad para contener la expansión del virus, que ha
dejado ya más de 1,6 millones de contagios confirmados y 100.000
muertos por la COVID-19.
La
mayoría de los estados de EE.UU. ha iniciado en los últimos días la
reapertura gradual de las actividades, pero con cautela ante el temor a
posibles rebrotes, cuando los muertos por la pandemia en el país ya
superan los 100.000.
La
semana pasada, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, alertó del
“riesgo de daño permanente” para la economía de EE.UU. si se mantiene el
confinamiento, al comparecer virtualmente ante el comité bancario del
Senado para evaluar las perspectivas económicas y la efectividad del
paquete de rescate aprobado en abril por valor de 2,2 billones de
dólares, el mayor de la historia del país.
Otro plan de estímulo
Mnuchin
ha señalado que hay una “gran probabilidad” de que se requiera otro
paquete de estímulo fiscal ante la gravedad de la crisis desatada por la
pandemia, pero rechazó la propuesta de la oposición demócrata de 3
billones adicionales al asegurar que conviene esperar “unas semanas” para ver la efectividad del previo.
La Cámara de Representantes,
de mayoría demócrata, aprobó hace dos semanas un nuevo paquete de
estímulo económico que incluye un billón de dólares para rescatar a los
estados y gobiernos locales, así como otra ronda de pagos directos de
1.200 dólares a los contribuyentes con ingresos por debajo de los 75.000
dólares anuales, incluidos esta vez los inmigrantes sin papeles.
La
Casa Blanca y los republicanos -que cuentan con mayoría en el Senado-
se oponen tanto al giro a los indocumentados como a rescatar a los
estados, ya que advierten que en algunos casos sus problemas financieros
son previos a la pandemia.