El crimen de un niño de ocho años que remece a España

Ante
las cámaras, Ana Julia Quezada lloraba desconsoladamente y abogaba
activamente por la liberación de Gabriel Cruz, un niño de ocho años hijo
de su pareja, Ángel, y cuya desaparición tenía en vilo a toda España.

No
obstante, el hallazgo del cuerpo sin vida del menor en el maletero del
auto de esta mujer cambió por completo el rumbo de este caso.

El pequeño
había desaparecido el 27 de febrero tras salir de la casa de su abuela
hacia la de unos primos, ubicada a unos escasos metros, en el municipio
de Níjar, provincia de Almería. Después de eso, nunca más se supo de su
paradero, iniciándose una intensa búsqueda encabezada por la familia del
niño y las autoridades españolas en la que participaron más de 2.600
voluntarios y casi 1.500 profesionales.

Durante
todo ese proceso, Quezada, de nacionalidad dominicana, acompañó a su
pareja -con quien llevaba un año de relación- en diversas marchas y
apariciones ante los medios de comunicación, siendo parte activa de la
indagatoria. Sin embargo, su conducta y sus contradictorias
declaraciones despertaron las sospechas de la policía, que inició una
sigilosa investigación para probar si ella tenía que ver con esta
desaparición.

Las pistas

En
su primera declaración ante la Guardia Civil, la mujer explicó que ella
había vestido al pequeño Gabriel (apodado “Pescaíto” por su familia) el
día de su desapari
ción.
En la ocasión, no dijo nada sobre que le hubiera puesto una polera
blanca. Pero después, en momentos en que salió con su pareja, ella
encontró una prenda de esas características, la que contenía ADN del
menor.

El
hecho despertó las dudas de la policía, puesto que la zona del hallazgo
había sido debida e intensamente rastrillada para buscar pistas,
llegando a creer que fue la misma mujer quien puso la camiseta en ese
lugar para confundir a los investigadores.

Asimismo, Ana Julia Quezada
fue la última persona junto a la abuela del menor en verlo salir de la
calle rumbo a la casa de sus primos.

Así
las cosas, la policía decidió tenderle una trampa a la mujer para
comprobar si ésta tenía algo que ver con este caso. La interrogaron el
viernes y luego, dos días después, la siguieron cuando se dirigió a un
pozo donde había escondido el cuerpo de Gabriel.

Ella
siguió manejando su vehículo hasta un estacionamiento, donde fue
interceptada por las autoridades. Allí, encontraron al niño sin vida en
el maletero del automóvil. Ahora resta saber cuáles fueron las
motivaciones para cometer este crimen. Por el momento, los resultados
preliminares d
e la autopsia detallaron que “Pescaíto” fue estrangulado el primer día de su desaparición.

Asimismo, tras la detención de Quezada, se han conocido detalles de su pasado, como la muerte de su hija
a los cuatro años, cuando cayó desde un séptimo piso, en un hecho
ocurrido en 1996. En su momento, la policía española calificó el suceso
como un accidente. Con todo, la madre de Gabriel Cruz, Patricia Ramírez,
afirmó que sospechaba de la mujer dominicana.

“Tenía
la esperanza de ablandarla y de que se viniera abajo. De que en algún
momento lo soltara. Por eso, apelábamos a su conciencia en nuestras
comparecencias”, dijo a la cadena Cope. Pero la madre, no obstante,
pidió tranquilidad a la gente: “En memoria del ‘Pescaíto’ pido que no se
extienda la rabia, que no se hable de la mujer detenida, y que queden
las buenas personas, las buenas acciones y la imagen de Gabriel”, in
dicó.


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